Última actualización: 12.12.19

 

Una condición congénita, como la ausencia de la visión, no ha sido un impedimento para Barnabé Catalán, un joven de 15 años, que con un talento natural al momento de interpretar el clarinete se ha forjado camino en el mundo de las tonadas, con el claro objetivo de inmortalizar su nombre entre los músicos chilenos.

 

Cada vez son más las personas con discapacidad que nos enseñan el valor de la perseverancia, el no quedarnos atrapados en nuestras propias limitaciones y luchar por nuestros sueños. Esta es la historia de Bernabé Catalán, un joven ciego que con apenas 15 años de edad ha logrado abrirse camino en el mundo musical.

El clarinete es su pasión y ser reconocido por el ritmo de sus tonadas es un objetivo que poco a poco ha ido construyendo, gracias a su innato talento y el apoyo incondicional de su progenitora. Conozcamos un poco más acerca de este chico y su lucha constante para conseguir su tan anhelado sueño.

 

Bernabé Catalán

Bernabé Catalán Vásquez, nace el 12 de diciembre del año 2003 en San Miguel, Santiago de Chile. Su condición desde el primer día fue ausencia total de la visión. Frente a tal panorama, lo recomendado por los especialistas era comenzar a estimular sus otros sentidos y así en el futuro podría tener una vida plena. Claro está, con algunas limitaciones propias de esta discapacidad.

Es así como María Elisa, la madre del para entonces recién nacido, decidió ser sus ojos a partir de ese momento y en lo sucesivo comenzar a enseñarle el mundo que le rodeaba con mucho amor y dedicación. Así le describió cada objeto, animal, planta, alimento y persona para que él pudiera memorizarlos y familiarizarse. De esta manera, el pequeño aprendió a reconocer y diferenciar las texturas, aromas y sonidos.

Años más tarde, el joven comenzó a interesarse en la música, lo que no era de extrañar, debido a que durante todo el período de gestación la madre lo estimuló diariamente con música clásica, así como también al nacer empleó este tipo de sonatas para calmar su llanto, tranquilizarlo y hacerlo conciliar el sueño.

 

 

Tanto la madre como el hijo estaban convencidos de que el hecho de poseer esta discapacidad visual no era un impedimento para aprender a tocar un elemento musical, puesto que sólo necesitaría ser consecuente con sus prácticas y así agudizar el oído. Claro está, para que esto fuera posible primero debería elegir un instrumento.

Aun si saber cuál era realmente su fuerte en el mundo musical, ingresó a la Orquesta sonidos de Luz, una fundación sin fines de lucro cuyos integrantes son jóvenes con las mismas condiciones de Bernabé y otros cuantos con baja visión. Una vez dentro, comenzó a experimentar con varios instrumentos y finalmente el seleccionado fue el clarinete, que logra interpretar con la ayuda del profesor Oscar Yáñez, convirtiéndose en un talento prometedor dentro de la orquesta.

Según el propio Yáñez, se trata de un trabajo que requiere de un gran nivel de compromiso, ya que debe de adentrarse al mundo del pequeño para así enseñarle a percibir correctamente las vibraciones del clarinete para que sus labios se acoplen con la boquilla y pueda soplar sin que el aire se escape.

 

La música como medida terapéutica

Subestimar el poder de la música es un grave error, puesto que desde tiempos remotos ha sido empleada como un medio de relajación. Las ondas sonoras entran por el canal auditivo y son transmitidas al cerebro, a través de una serie de vibraciones producto de cada una de las tonadas, que inmediatamente son decodificadas para producir una información de tipo dieléctrica o nerviosa. Este proceso ocurre en un lapso de tiempo no mayor a una décima de segundo, causando efectos diferentes en cada uno de los individuos.

Es un hecho que la música puede formar parte de la mejor terapia de relajación para cualquier niño, adolescente y/o adulto, pero también tiene un gran poder estimulante con respecto a los sentidos y a la sociabilidad, y son muchos los estudios que registran este factor, asegurando que la información transmitida al área cerebral causa un importante incremento en la oxitocina, la hormona que secreta la hipófisis y que proporciona un mayor nivel de confianza en cuanto a las emociones y conducta del ser humano. Es este sentido, el pequeño desarrollará una mejor comunicación, con respecto a su relación con otros.

 

 

Con constancia se alcanzan los sueños

Si bien el talento al momento de interpretar un instrumento es de gran importancia, también es cierto que no lo es todo para alcanzar el éxito. Existen muchos factores adicionales como tener a nuestro alcance un instrumento y por supuesto, la constancia es fundamental en cada una de las prácticas.

En el caso de Bernabé, es un hecho que posee un oído innato para la música, un talento único y la suerte de haber contado desde temprana edad tanto con el apoyo de su madre y de grandes profesionales que lo guiaron para no dejarse opacar por su discapacidad. A lo largo de su proceso de aprendizaje ha experimentado las limitaciones propias de su condición, pero no se ha dado por vencido. Así desarrolló con más agudeza sus sentidos, compensando la falta de la visión.

Por otra parte, está el tema económico. Y es que su familia no poseía los recursos necesarios para poner a la disposición de Bernabé el mejor clarinete (En este enlace encuentras varios productos para analizar), por lo que consiguieron uno prestado. El instrumento estaba un poco deteriorado, especialmente su boquilla. De igual manera, el quinceañero no se ha desanimado en ningún momento, puesto que sabe que un futuro mejor le espera, en caso de poder convertirse en uno más de los sanmiguelinos que ha triunfado en el mundo de la música como Gepe, Los Prisioneros, Juan Antonio Labra, entre otros.

Sin duda alguna, Bernabé ha presentado una increíble evolución a nivel musical desde su participación en la Orquesta Sonidos de Luz, según su director Cristóbal Rojas. Hoy en día el joven deja su huella en el Conservatorio de la Universidad de Chile, siendo el primer integrante con una discapacidad de tipo visual.