Última actualización: 20.11.19

 

Brian May en un inicio no contaba con los recursos necesarios para adquirir una guitarra eléctrica profesional. Pero esto no lo detuvo y, junto a su padre, construyó un instrumento único e irrepetible, que no tiene nada que envidiarles a los modelos patentados por las grandes marcas.

 

Brian Harold May, quien destaca como compositor, vocalista y guitarrista de la afamada banda de origen británica Queen, no siempre fue adinerado, reconocido y exitoso. Sin embargo, el artista siempre estuvo en contacto con la música. De hecho, durante muchos años practicó con su guitarra acústica, pero con el paso del tiempo el instrumento no le permitía reproducir ciertas tonadas afines con el estilo musical que le agradaba. 

La necesidad de una guitarra eléctrica era evidente, pero no contaba con el dinero suficiente para adquirir un equipo que se adaptara a sus necesidades, tal como los modelos patentados por las grandes firmas como Gibson Les Paul o Fender Stratocaster que, dicho sea de paso, eran de las más caras del mercado.

Al estrellarse con dicha realidad, Brian May y su padre decidieron fabricar su propia guitarra eléctrica con un diseño nombrado por ellos mismos como “único”, que sin darse cuenta fue el motor de arranque hacia el futuro que le esperaba como un emblemático guitarrista.

 

Proceso de fabricación

Era el año de 1963 y Brian May tenía 16 años, siendo un talento en ascenso y con el anhelo de tener en sus manos la guitarra que junto a su padre diseñaría y construiría.

Una vez tomada la decisión, padre e hijo adaptaron una habitación vacía de la casa de los May, para que fuese el centro de operaciones en el que llevarían a cabo este proyecto.

Comenzaron a reunir los materiales necesarios, como una mesa de 100% caoba robusta, empleada para dar vida a la caja de resonancia del instrumento. El proceso de recuperación fue un poco engorroso, puesto que con ayuda de una lija tuvieron que remover todas las imperfecciones que el tiempo había causado en la mesa.

Por su parte, para el mástil del instrumento hicieron uso de una antigua chimenea, siendo necesario cubrir completamente todos los agujeros con un tipo de madera conocido como cerilla y añadieron un revestimiento de Rustin’s Plastic Coating, que es una especie de pegamento con el que barnizaron esta y otras áreas de la guitarra.

Asimismo, se dieron a la tarea de moldear el brazo del trémolo, utilizando una pieza de acero, equilibrando con ayuda de un par de resortes viejos pertenecientes a una motocicleta, que un amigo le facilitó. No podemos dejar de mencionar la incorporación de un ingenioso sistema de switches y, sumado a ello, un botón que ofrecía un efecto tipo “fuzz”.

 

 

¿Y las herramientas?

Una vez iniciado el proyecto, nadie los detuvo. La falta de herramientas no fue un obstáculo, pues improvisaron algunas de ellas. Es así como recurrieron al costurero de la madre de Brian May, extrayendo de él algunos botones con formato de perla y agujas de coser, que sirvieron de marcadores en el diapasón de la guitarra. Además, en el área que une el cuerpo de la guitarra con el mástil fue necesario únicamente hacer uso de una lija y un cortaplumas.

Como podemos apreciar, se trató de un proceso bastante artesanal, que respetó por completo el medio ambiente, ya que emplearon materiales de reciclaje y herramientas adaptadas por ellos mismos, dando como resultado un instrumento de alta calidad y a un muy bajo coste, tomando en consideración que lo único que debieron adquirir en una tienda fueron las cuerdas, que para ese entonces representaron una inversión de 18 libras.

 

Los resultados

Finalmente, tras un año y seis meses de arduo trabajo por parte de los May, pudieron tener ante sus ojos culminado este tan ambicioso proyecto. Una guitarra eléctrica “original” a la que bautizaron como la “Red Special”. Sólo quedaba entonces comenzar a practicar con ella, produciendo sonidos afinados, limpios y con gran precisión rítmica.

En búsqueda de la perfección, Brian May realizó algunos arreglos para mejorar el sonido de cada una de las tonadas, destacando entre ellos la adopción de un peñique de plata como su nueva púa.

 

Trascendencia del instrumento

Si pensabas que tanto esfuerzo por parte de padre e hijo no había trascendido, te contamos que no fue así. Esta guitarra eléctrica no sólo acompañó a Brian May durante su adolescencia, sino que formó parte de todas las grabaciones discográficas de Queen. Claro está, con algunas excepciones, como lo fueron las canciones Princess of the Universe, Play The Game, Black Chat y Crazy Little Thing Called Love, que se interpretaron con ayuda de guitarras eléctricas Washburn RR-V, Fender Stratocaster, Fender Telecaster de Roger Taylor y Fender Telecaster negra, respectivamente.

 

 

Influencia de la “Red Special” en el mercado de instrumentos musicales

La “Red Special”, también conocida como “la chimenea” o la “vieja dama” es la mejor guitarra eléctrica con una fabricación considerada única e irrepetible. Han sido muchas las casas fabricantes y luthiers que trataron de copiar su diseño para reproducirlo en masa, pero lamentablemente los resultados no se igualan al trabajo manual llevado a cabo por Brian May y su padre.

Entre las principales marcas interesadas en comercializar este inédito instrumento de cuerpo robusto, elaborado en caoba y con una estética rojiza atrayente, podemos destacar a Guild y Burns, quienes tienen entre sus catálogos de compra réplicas exactas. De hecho, algunos de los ejemplares poseen la variante del botón que ofrecía un efecto “fuzz”, que durante el año 1973 fue retirado del instrumento genuino y cubierto con un sticker. Esta fue una decisión tomada por el guitarrista precisamente para la grabación de uno de los álbumes de la banda. Esta historia es un ejemplo de que cuando se desea algo los impedimentos no existen, siempre y cuando se trabaje con esfuerzo y se cuente con ayuda solidaria de familiares y amigos.