Última actualización: 20.11.19

 

La historia del jazz tiene muchos trompetistas que fueron talentosos y que cambiaron la concepción de este género musical, entregando sus ideas y ritmos para consolidar una tendencia que se asentó hace muchos años atrás. Uno de ellos, aunque hoy no tan reconocido, fue Clifford Brown, quien a pesar de haber fallecido a sus 25 años, logró grandes proezas en su carrera.

 

Nacido en Wilmington, Delaware, el 30 de octubre de 1930, Clifford Brown fue un trompetista que comenzó su carrera musical desde muy joven. A los 15 años inició su amor hacia la trompeta, un instrumento que lo llevó a ser reconocido en aquella época y al que dedicó su vida.

Aunque al día de hoy Brown no es tan reconocido, su talento podía equipararse a la altura de los grandes del jazz como Miles Davis. A los 18 años de edad, este joven tocaba de forma convencional en algunos bares y sitios nocturnos de Filadelfia, donde comenzó a darse a conocer, con críticas positivas sobre su estilo y destreza con la trompeta.

Dentro de sus inspiraciones musicales, Fats Navarro fue una sus principales influencias. A pesar de que la música y el jazz eran su pasión, este joven también se interesó en la parte académica, ingresando a la Universidad de Maryland para estudiar matemática, pero para junio de 1950 sufrió un serio accidente automovilístico que lo llevó a distanciarse de los estudios y escenarios por un corto tiempo. 

Sin embargo, dos años más tarde, en el 52, Clifford grabó lo que sería su primer sencillo, en una actuación donde compartió créditos con Chris Powell’s Blue Flames, un grupo de Rythm & Blues.

Un año después, colaboró con Tadd Dameron y, entre los meses de agosto a diciembre del año 53, hizo una gira por Europa con la Big Band de Lionel Hampton, de modo que para entonces, ya forjaba su carrera y se codeaba entre los mejores del mundo del jazz.

Incluso, durante esta gira por el continente europeo lideró algunas sesiones de grabación, acompañado del saxofonista Gigi Gryce. Su talento no tenía límites. Algunos expertos y conocedores del género musical llegaron a compararlo con figuras prominentes y de mayor trayectoria como Miles Davis y Dizzy Gillespie. 

 

 

Un artista versátil

A pesar de que su carrera no fue tan extensa como la de otros trompetistas, su talento con este instrumento lo llevó a ser una figura de renombre en géneros como el Bebop y el Hard bop, con melodías cálidas y una gran astucia para improvisar. Esta característica le valió al trompetista para ser versátil, siendo un genio en la creación de sonidos, pero también en la interpretación de baladas con melodías exigentes de estilo Jam sessions, que eran una especie de improvisaciones musicales, entre un grupo de artistas, sin ningún tipo de práctica o ensayo, más allá del fluir de la música. 

Para el año 54, grabó varios solos para para el quinteto de art Blakey. Sin embargo, fue a mediados de este año que fue reconocido en su corta carrera, por haber creado uno de los más prominentes quintetos del Hard Bop, junto al baterista Max Roach. En este grupo hubo una mezcla de sonidos inigualables que se encontraban con pianos, fraseo y vibratos. Este grupo tuvo una buena receptividad del público y grabaron algunos trabajos con la disquera Emarcy. 

Esta banda suele ser conocida y recordada como pionera y se mantuvo en los escenarios con integrantes como Harold Land, que luego fue reemplazado por Sonny Rollins en el saxo y otros prominentes músicos de la época. 

El año 54 fue uno de los mejores de su carrera, porque además de todos los logros de grabación y contratos, así como de presentaciones, fue seleccionado como la nueva estrella de la trompeta, título que obtuvo tras los votos de suscriptores de la revista Down Beat. 

Con solo 25 años, Clifford Brown o, Brownie, como también era conocido, había alcanzado el estrellato con su gran talento musical y naturalidad para tocar la trompeta. Sus melodías eran genuinas. Brown podía usar la mejor trompeta, pero era su técnica y fraseo melódico lo que le permitió ser considerado uno de los grandes.

 

 

Una carrera que termina

A diferencia de otros músicos, Clifford Brown no ascendió más en su carrera artística, porque la muerte lo sorprendió el 26 de junio de 1956, pues al igual que unos años atrás, Brown sufrió otro accidente automovilístico, solo que este le quitó la vida.

En el fatal accidente, también fallecieron el pianista de su quinteto Richie Powell y su esposa. Antes del momento de la colisión, el músico se encontraba tocando en un Jam Session en Filadelfia. De hecho, solo un par de horas antes de su muerte, grabó algunas canciones que quedaron para la posteridad y que mostraban su gran talento con la trompeta. 

Muchos lamentaron su muerte. Aún hoy, quienes han podido escuchar su estilo, reconocen que el artista tenía una calidad y talento que no se ve en cualquiera. En este sentido, el trompetista de nacionalidad argentina Gustavo Bergalli ha expresado en algunas ocasiones que Clifford era bueno para muchas disciplinas, tenía una mente adecuada para la matemática y era extraordinario ajedrecista, pero en definitiva, se le catalogaba como un cerebro con sentimiento, ya que era capaz de tocar baladas que producían diversas sensaciones. 

Además, el libro Historia del jazz también hace referencia a este hombre. En este texto, se relató que la técnica de Clifford conquistó a Charlie Parker, asegurando que podía hacer solos con un gran sentido y a velocidades que muchos creerían imposibles. 

A pesar de su muerte, tuvo influencia en los trompetistas siguientes del siglo XX. Incluso, algunos de los que figuraban durante los mismos años que estuvo activo, también dejaban claves de estilo muy similares a los de Clifford. Al día de hoy, artistas como Terence Blanchard, Roy Hargrove y Wynton Marsalis, entre otros, lo recuerdan y nombran como una inspiración y referencia para su música. 

A juicio de muchas personas conocedoras, fue su muerte lo que impidió su ascenso, pero aseguran que de haber vivido más años, su fama pudo haber ascendido tanto como la de Davis o Gillespie.