Última actualización: 13.12.19

 

Se necesita pasión y un amor infinito por el acordeón y su música para obtener la mayor colección de acordeones del mundo. Por esa razón, Beto Murgas es un personaje tan conocido en la escena musical colombiana, pues su hogar, convertido en museo, ahora es paraje turístico para quienes desean conocer su historia y la de este mítico instrumento.

 

Los acordeones son instrumentos que, hasta el día de hoy, son ampliamente utilizados en distintos géneros musicales. A pesar de no ser tan famosos como las guitarras y otros instrumentos, los acordeones han encontrado espacio de forma humilde, mezclando sus distintivos tonos con diferentes sonidos y voces, especialmente en la música folklórica de países europeos como Rusia, Ucrania, Suiza, Alemania, Irlanda, Escocia y Austria.

Sin embargo, a pesar de su fama en el viejo continente, un país de América Latina le ha dado una importancia increíble al usarlo como base en su género musical más conocido y exportado. Este es el caso de Colombia, nación que le ha dado al acordeón un protagonismo inigualable en el vallenato, considerado un género que representa al caribe colombiano. Es cierto que el acordeón también es utilizado en las cumbias, pero la fama del vallenato ha puesto en primer plano el uso de este instrumento.

El acordeón no es algo que recientemente se haya fabricado. De hecho, este instrumento tuvo origen hace más de 3000 años en la China. Su estructura dista mucho del instrumento que es hoy, pero esta primitiva muestra del acordeón sentó las bases para lo que es hoy este pequeño instrumento en el mundo musical.

Marco Polo pudo haber sido el primero que trajo a Occidente los conocimientos de acordeón, llamado “sheng” en la antigüedad, pero no fue el único maravillado por todas las melodías que podía producir. El acordeón es historia viva y, por esa razón, un colombiano llamado José Alberto Murgas Peñaloza se ha tomado la tarea de preservar su importancia no solo en su corazón, sino en su casa, a la vista de todos.

 

 

La casa Beto Murgas: el gran museo del acordeón

Beto Murgas es todo un personaje colombiano. Es un exitoso compositor musical desde el año 1969 y, hasta el día de hoy, se dedica completamente a la música, pero esta vez cediendo su casa para la conservación del instrumento rey de la música del vallenato.

Valledupar, la capital musical de este género, se convirtió en su hogar desde hace tiempo y, después de años estudiando el folclor colombiano y dar conferencia sobre el acordeón, este hombre comenzó a coleccionarlos hasta tener un amplio inventario lleno de acordeones de todos los tipos y tamaños que le llevaron a abrir las puertas de su casa al público para poder compartir su historia y la de este maravilloso instrumento. 

Con un certificado de excelencia de TripAdvisor en el 2018, visitar esta casa ubicada en el Barrio San Joaquín significa presenciar, junto a un guía profesional, la evolución del acordeón, el vallenato y sus diferentes tonadas por 45 minutos de recorrido.

Un libro cuidado casi religiosamente se encarga de registrar las visitas de cada turista que se acerca al museo y todas sus opiniones han derivado en elogios al esfuerzo que se encuentra tras la colección de acordeones y todas las historias que Beto transmite para poder explicar el avance del vallenato a través de los años.

Y es que lo que caracteriza a José Alberto Murgas no es solamente su gran colección, sino su entrega a no permitir que los detalles más mínimos pasen desapercibidos y a su amplio conocimiento sobre cada uno de los instrumentos que guarda dentro de su hogar. Curiosidades, la respuesta a las dudas más extrañas y comunes, la historia musical y transformaciones del acordeón, todo esto podrá ser encontrado dentro de las 4 paredes de esta vistosa casa en el Valle de Upar.

 

¿Qué se puede encontrar?

Son 70 acordeones de colección los que se encuentran en la casa de Beto Murgas, y lo más impresionante es que ninguno se parece completamente al otro. Desde instrumentos fabricados por la mejor marca de acordeones, hasta los modelos más antiguos creados con detalles metálicos y bambú. Todos estos instrumentos han encontrado un lugar permanente en el hogar de este compositor colombiano.

Las paredes frente a los distintos estantes que guardan los acordeones también cuentan con registros fotográficos de diversos músicos y con datos importantes sobre la influencia de cada acordeón en la música de Colombia y del mundo. Caminar por los pasillos y encontrar ese primer acordeón de la historia fabricado por chinos para imitar el canto de los faisanes es tan emocionante como toparse con el acordeón más moderno del museo. Todos ellos provienen de historias interesantes que Beto Murgas pacientemente y con bastante entusiasmo cuenta a todos sus visitantes.

Las variantes del acordeón inventadas por Cyril Demian también se encuentran dentro del museo, preservadas como si no hubiesen pasado ya dos siglos desde su creación. Por lo tanto, no solo se podrá visualizar la evolución lineal del acordeón, sino algunas de sus variaciones musicales que también han logrado tener cabida en diferentes piezas artísticas.

 

 

El corazón del vallenato

El museo del acordeón no solo guarda con recelo estos grandiosos instrumentos, sino también los recuerdos del matrimonio Murgas y Ocha, junto a la infancia y vida entera de sus hijos, quienes recorrieron las habitaciones del museo impregnándolas también de memorias musicales de la familia.

Entrar en el lugar es aprender anécdotas familiares y ver el impacto del acordeón en la vida del señor José Alberto. Visitar la casa de Beto Murgas no es solo conocer el acordeón como instrumento, sino aprender de la llegada de este como un momento determinante en la historia del Valle de Upar, un lugar que logró, junto al acordeón, crear las bases para el desarrollo de un género musical que, a pesar de no usar un instrumento principal autóctono, logró convertirse en cultura inmaterial de Colombia: el vallenato.

Ningún turista ni estudioso de las tierras colombinas puede decir que ha logrado aprender la historia del país en su totalidad si no se ha dedicado a explorar las diferentes expresiones musicales que se dan en el país, especialmente el vallenato y su acordeón. Por esa razón, visitar este museo es conocer de primera mano a Colombia como nunca antes. Después del recorrido, seguramente querrás dejar tu elogio en el libro de visitantes, esperando que muchos otros vengan después de ti a visitar a Beto y a su impresionante pasión musical.