Última actualización: 17.09.19

 

A través del reggae y las tamborradas podemos encontrar percusión en diferentes niveles de expresión cultural. Además, el reggae de Jamaica y los tambores de España no solo son música, sino también valores y costumbres para la sociedad. Se trata de dos géneros musicales que siguen haciendo historia con el paso de los años. 

 

Patrimonios Culturales Inmateriales de la Humanidad 

En este momento ambas manifestaciones son Patrimonios Culturales Inmateriales de la Humanidad, pues han llamado la atención de personas en todo el resto del mundo, siendo declaradas de esta manera por la Unesco. Quién no piensa en el reggae cuando visita Jamaica o en las tamborradas cuando va para España en Semana Santa. Esto es porque son cualidades que definen muy bien dichos lugares y momentos. Además, estas manifestaciones son muy importantes en la cultura de dichos países. 

 

El origen del reggae de Jamaica  

Este género musical nace en Jamaica en la segunda mitad de la década de los 60 y en un principio fue un arte mediante el cual las personas expresaban sus críticas sobre la desigualdad social, explotación laboral, racismo, entre otros problemas sociales. Sin embargo, actualmente existen cantantes de reggae que expresan letras de amor, playa, fiesta, entre otras temáticas.

El reggae tiene sus raíces en el ska y rocksteady, pero se diferencia de esos géneros porque lleva un ritmo más lento y disminuye el uso de instrumentos de viento. Uno de los representantes más importantes del reggae es Bob Marley, quien no solo criticaba a través de sus canciones, sino que inspiraba a la sociedad para que fuese pacífica y se practicara el amor entre las personas. Este artista fue el que expandió el reggae por el mundo entero, incluso, gracias a él hoy escuchamos este género musical en varios idiomas.

 

 

El reggae y los tambores

Este tipo de música tiene una conexión profunda con los tambores, de hecho, las congas, el bongó y la batería son algunos de los instrumentos principales del reggae. Además, se puede decir que los repiques en los cueros son unos de los elementos más característicos del reggae. Con una guitarra, un bongó y un cantante ya puedes hacer música reggae en casa. No obstante, si deseas tocar en el futuro con una banda, te recomendamos revisar cuánto cuesta un buen tambor para realizar una inversión acertada.

 

Las tamborradas en España y el reggae de Jamaica

Aunque parezcan dos temas muy distintos, lo cierto es que tienen muchas similitudes, tantas que ambas manifestaciones son reconocidas por la Unesco como Patrimonios Culturales Inmateriales de la Humanidad. Una de las similitudes de estas dos tradiciones es que llaman a la unidad, transmitiendo valores como el respeto y la igualdad social.

En las tamborradas españolas de Teruel, Córdoba, Valencia, Murcia, Castellón o Albacete se ve el trabajo en grupo, la hermandad y disciplina de cada procesión, especialmente en Semana Santa. Asimismo, el respeto y la hermandad es practicado por los rastafari, un movimiento religioso jamaiquino, al cual la mayoría de cantantes de reggae pertenece.

Todo esto significa que ambas manifestaciones culturales tienen orígenes diferentes, pero están relacionadas con lo espiritual. Las tamborradas, por ejemplo, se basan en la fe católica y se llevan a cabo en cuaresma.

Aunado a ello, tanto las tamborradas como el reggae tienen características culturales y musicales que han permanecido intactas a través del tiempo. El toque de tambores ha pasado de una generación a otra, es decir, de padres a hijos, respetando cada repique y costumbre de las cuadrillas. Por otra parte, el reggae, aunque ha evolucionado a través del tiempo, no ha perdido de vista la esencia del género, el cual es el ritmo lento a 4/4 con acento en los tiempos débiles del compás, es decir, en el segundo y el cuarto pulso. Además, normalmente en este género se sigue utilizando la guitarra para hacer síncopas.

 

Las tamborradas de España

La Unesco inscribió 15 manifestaciones de España en su lista de Patrimonios Culturales Inmateriales de la Humanidad, entre las que destacan las Fallas de Valencia, los castells o los Patios de Córdoba. Asimismo, actividades con tambores y otros instrumentos musicales son parte de esta lista, por ejemplo, el tambor de Baena y el flamenco. Este último destaca por sus sonidos de guitarra y el baile, además del cajón flamenco, el cual, según algunos historiadores, tiene su origen en Perú.

Las tamborradas son desfiles o procesiones al son de los tambores, en las que personas de un determinado lugar participan, por ejemplo, la fiesta de San Sebastián. Esta se realiza cada 20 de Enero en la ciudad de San Sebastián, capital de Guipúzcoa, España. En esta celebración cultural y religiosa se escuchan repiques de tambor y barriles, además, las personas van vestidas con trajes militares napoleónicos, ya que es una manifestación cultural con orígenes en las guerras realizadas por Napoleón Bonaparte.

 

 

Tamborrada que derrumba balcones

En Calanda, provincia de Teruel, se realiza una de las manifestaciones religiosas y culturales más emblemáticas de España llamada rompiendo la hora. Esta fiesta se lleva a cabo el Viernes Santo a las 12 del mediodía.   

Los calandinos se reúnen en la plaza mayor vestidos de azul y colgando tambores de diferentes tamaños para celebrar esta tradición. Es impresionante como segundos antes de las 12 miles de personas congregadas en el lugar hacen silencio absoluto para comenzar al mismo tiempo los repiques de tambores.  

El ruido es tan intenso que las vibraciones de tambor han derrumbado balcones de Calanda. Sin embargo, esto no es un impedimento para que cada año la cantidad de personas que asisten siga creciendo. Incluso, esta manifestación ha llamado la atención de muchos ciudadanos españoles y turistas, los cuales van al municipio en Semana Santa para disfrutar de esta gran tamborrada que lleva más de 100 años haciéndose.

Se trata de una celebración que une lo religioso con lo profano, en la que cristianos o ateos se reúnen a tocar el tambor con alegría. La tradición es transmitida por los padres y abuelos, de modo que las nuevas generaciones sigan el ejemplo cada Viernes Santo.