Última actualización: 28.02.20

 

Determinación y perseverancia son dos palabras que describen perfectamente a Fernando Barroso, quien prefirió abandonar una prometedora carrera en el mundo de la física y la química para dedicarse por completo a la música. Así, sus casi 10 años de carrera y dos discos en solitario lo posicionan como un músico de prestigio.

 

En la familia de los cordófonos encontrarás a la mandolina, que es un instrumento con una forma similar a la de una guitarra, pero en formato pequeño y con la particularidad de incorporar cuatro cuerdas dobles fabricadas en metal.

Este instrumento ha tenido una gran evolución a partir de su predecesora: la mandola y existen varios tipos de mandolinas, siendo tres de ellas las más usadas en la música country y popular – folklórica. En todo caso, si alguna de ellas llama tu atención, debes saber que hay fabricantes que en la actualidad compiten por ofrecer la mejor mandolina (si pulsas aquí, tienes varias opciones de compra) del mercado y emplean técnicas muy interesantes para otorgarle ese brillo particular a su sonido

Por otro lado, el instrumento también fue incorporado al mundo del rock, por lo que puede oírse en las canciones del grupo británico de hard rock Led Zeppelin, así como también en las interpretaciones del músico, productor y compositor de rock británico Rod Stewart, aunque lo cierto es que pocas veces lo encontramos como un sonido principal en las composiciones. Sin embargo, esto, puede que cambie en el futuro, ya que aunque no estamos hablando de un instrumento de gran popularidad en la palestra musical como la guitarra, la mandolina ha logrado cierto protagonismo en la música académica, debido a su sonido único y afinado.

En la actualidad, muchos son los intérpretes que mantienen vivas las tonadas de la mandolina. Fernando Barroso es uno de los que con esfuerzo y perseverancia ha logrado forjar una sólida carrera musical tocando este instrumento. Su última producción fue lanzada al mercado durante el mes de enero del pasado año, pero el intérprete de “Intropía”, “Silence Lovers Club – Mandolin Pieces” y otros grandes éxitos, continúa trabajando.

 

El inicio de un sueño

Fernando Barroso nació a finales de los 70 en la ciudad de Ferrol, en un municipio español al norte de La Coruña. Cursó estudios en la “Universidad de Vigo”, obteniendo en el año 2010 un doctorado en Física – Química. Sin embargo, durante el año 2011 decidió darle un vuelco a su vida y dedicarse de lleno a la música. Para muchos, esto fue una locura que vaticinaba un fracaso, pero Barroso siguió adelante en la búsqueda de su preciado sueño, que no era más que tocar la mandolina a nivel profesional.

Determinación y perseverancia fueron las claves de su éxito

Al comienzo fue un poco difícil que el intérprete se diera a conocer, pero poco a poco logró sobresalir en el mundo de la música. Así, su eterna pasión se convirtió en su nuevo medio de sustento.

Barroso fue fundador de Assembly y TRIM Point. Trabajó con músicos de gran trayectoria como Julio Pereira, Anxo Lorenzo y Xabier Díaz. Además, fue integrante de las bandas “Os Cempés”, “Riobó”, “Budiño” y “Paratradicional”, así como también integró parte de “NEXO”, un laboratorio musical que estaba bajo la dirección de Donald Shaw y grandes músicos tanto europeos como americanos. Durante estos casi 10 años de trayectoria, Barroso ha llevado su música a plazas nacionales e internacionales, acompañando a importantes bandas y músicos.

 

Una nueva etapa en solitario

El 2016 marcó un antes y un después en la carrera musical de Barroso, quien tras cinco años de abandonar su actividad en el mundo de las ciencias para perseguir su sueño con la mandolina, decide lanzar su primer trabajo en solitario. El nombre de la producción es “Intropía”. Se trata de un disco concebido en estudio, que contó con la colaboración de destacados músicos de talla internacional. Además, Barroso figura en esta producción discográfica como multiinstrumentista, al interpretar no sólo la mandolina.

Dos años transcurrieron para que sus seguidores pudieran disfrutar de un nuevo trabajo: “Silence Lovers Club – Mandolin Pieces”. En este proyecto, el intérprete pone como protagonista absoluto las tonadas emitidas con la mandolina, en una producción que demuestra su evolución como músico. Se trata de 12 piezas originales, creadas para ser tocadas en directo. En ellas encontrarás el acompañamiento de la violoncellista Margarida Mariño, quien es titular de la “Orquesta sinfónica Vigo 43”, “Dúo Treme” y del “Ensamble Galería”.

También, es importante mencionar que el compositor de “Silence Lovers Club – Mandolin Pieces”, se ha inspirado en compositores clásicos y modernos. De esta manera, obtuvo como resultado piezas que mezclan los ritmos y matices de la música popular, persa, barroca y del jazz.

Ausencia

En su producción discográfica del año 2018, “Silence Lovers Club – Mandolin Pieces”, figura el tema “Ausencia”. Dicha pieza es una de las principales del disco, que ha logrado captar la atención de quienes la escuchan debido a su peculiar letra de lamento. Se trata de una adaptación hecha a una canción popular, en la que se rinde homenaje a la Villa de Marín. 

El compositor y productor decidió hacer algunas modificaciones y dedicar la canción a la ciudad de Ferrol, tierra que lo vió nacer. Para este tema, contó con la colaboración de la conocida intérprete portuguesa Celina de Piedade, quien prestó su voz y tocó el acordeón.

En algunas entrevistas le han preguntado a Barroso por qué creó esta canción popular. A esto, el artista responde que es una forma de expresar la dependencia y el llamado “apego”, que la gran mayoría de personas experimenta al estar lejos del sitio que los vió nacer.

 

Diversidad sonora

Si algo caracteriza a Fernando Barroso es el hecho de asumir riesgos, creando tonadas llenas de matices que logren enamorar a su audiencia, para así forjar un estilo personal, que tras escuchar tan sólo un par de acordes las personas puedan identificar que es un tema de su autoría.

Esta es una de las razones por las que, en su segunda producción en solitario, decidió incorporar menos colaboraciones y en su lugar fusionó la música de la mandolina con la del violonchelo, que en esta oportunidad es interpretado por la joven prodigio Margarida Mariño. Al igual que Barroso, la violonchelista disfruta de la fusión sonora. De hecho, en sus recitales utiliza loops y pedales para efectos de voz, evocando géneros como el triphop y postrock.

 

 

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