Última actualización: 17.09.19

 

“La música debe estar al alcance de todos”; esta es la inspiración de “Hacelo Sonar”. Este grupo de músicos y docentes utiliza su pintoresco taller ubicado en La Boca, el barrio más colorido de Buenos Aires, para crear instrumentos hechos de materiales reciclables. Allí las ideas se convierten en magia.

 

La música es algo con lo que convivimos el día a día. Un grupo tocando en la calle, una canción en la radio o alguien tarareando una melodía son cosas que, usualmente, nos inspiran a bailar y a cantar. No obstante, además de estos dos deseos, hay personas que se sienten más atraídas a los ritmos y, queriendo acercarse más a la música, desean adquirir un instrumento musical que les permita producir tonadas de diferentes estilos. Sin embargo, a pesar de que casi todos quieren aprender a tocar uno de los cientos de instrumentos que se encuentran en el mercado, pocos son los afortunados que puedan adquirir alguno.

Debido a los materiales que son necesarios para poder fabricar una pieza instrumental de gran calidad, estos artículos alcanzan precios bastantes altos que dificultan el acceso a los instrumentos de personas con poco poder adquisitivo o, incluso, lo limitan completamente.

“Hacelo Sonar” sabe de esta problemática, como también reconoce la importancia del reciclaje, por lo tanto, en un intento de llevar la música a cada rincón del mundo, este grupo construye instrumentos con materiales que las personas desechan. Convirtiendo así la basura en cultura y aprendizaje musical.

 

El gran proyecto

La Boca, el barrio de Buenos Aires, destaca por ser uno de los más coloridos y creativos de toda la capital de Argentina. Por esa razón, cuando el grupo se encontró con una fachada con la cara del gran Benito Quinquela Martín, el ilustre pintor bonaerense, mientras buscaba un taller, esta pasó desapercibida. No obstante, las palabras inscritas allí: “Los hombres no valen por lo que tienen, ni siquiera por lo que son, valen por lo que dan” describían exactamente lo que sentía el grupo y, día tras día, llenó ese gran espacio con botellas plásticas, pedazos de metal y madera, para poder consolidar su taller.

El oficio de Luthier es el que se desempeña dentro de las paredes del taller “el Tornillo” por el conjunto de músicos y docentes, Sebastián, Germán, Charly, Julián, Luis y Juan, quienes luchan cada día por llevar la música a todos los rincones de Argentina y del mundo. El impacto que tienen estos hombres no es solo social, llevando música a quienes no pueden adquirir un instrumento, sino también ambiental, dando uso a materiales desechados y trayéndolos a la vida nuevamente convertidos en arte.

Este grupo, hecho Asociación Civil, se ha dedicado a desarrollar capacitaciones escolares, talleres y ha asistido a actividades en diferentes centros comunitarios, bibliotecas, comedores, etc., acercando la música a la comunidad.

 

 

Los instrumentos

Hay diversos tutoriales sobre cómo fabricar unas maracas en casa e incluso pequeños tambores de juguete para los niños con facilidad, sin embargo, “Hacelo Sonar” no se limita a fabricar estos instrumentos comunes y de juguete. Su portafolio incluye instrumentos de calidad auténtica con la que adultos y niños pueden practicar y aprender música.

Con tan solo encontrarse una caja de madera, los miembros del grupo ya visualizan una guitarra y hacen todo el proceso necesario hasta convertirla en un instrumento totalmente funcional.

El plástico se ve presente más que todo en la creación de tambores, pues un balde puede convertirse en un tambor, mientras que las botellas son trabajadas hasta hacer parches de un redoblante, por ejemplo.

Los instrumentos de orquesta también forman parte de sus creaciones, pues con tan solo una lata, “Hacelo Sonar” puede fabricar el mejor violín y dárselo a alguien que sueñe con tocar el instrumento rey de las orquestas mundiales.

 

Beneficios para el mundo

¿Sabías que según diversas asociaciones ambientalistas para el año 2050 habrá más plástico que peces en el océano y que, además de eso, el 99% de las aves habrán ingerido plástico? Pues esta es la realidad del planeta y, al considerar que el plástico no es el único contaminante, todo se vuelve más preocupante.

Convertir los residuos en instrumentos forma parte del reciclaje, lo que minimiza el impacto ambiental, ya que, en vez de desechar estos elementos, se les trabaja hasta darles nuevo uso, minimizando la cantidad de materiales descartados.

Por otra parte, la música es beneficiosa para las personas, especialmente para los niños, en el desarrollo cerebral. Aquellos que tocan instrumentos mejoran su creatividad, razonamiento, memoria, ritmo y atención, por lo que se considera que los músicos poseen un cerebro más sano y activo que los que no practican música.

La mente también es más saludable con la música. Esta puede ser un buen antidepresivo y ansiolítico, pues calma los procesos mentales “negativos” y activa partes del cerebro dedicadas a la apreciación y asimilación del ritmo musical.

La música también puede ser un vehículo para prevenir las actividades delictivas, especialmente de los más jóvenes, dándoles una manera de explorar sus talentos, ocupar su tiempo y progresar en la escena musical hasta que, en algunos casos, puedan hacer de su arte una carrera productiva.

 

 

En casa

No es necesario trasladarse hasta la Argentina para apoyar a “Hacelo Sonar”, pues, desde casa, puedes contribuir a su misión. Si tienes en este momento materiales que vayas a desechar, tómalos en tus manos y pregúntate si realmente es imposible reutilizarlos.

Múltiples sitios web ofrecen guías que te ayudarán, paso a paso, a crear instrumentos de diversos materiales de la misma manera que lo hace el grupo argentino. Solo necesitas ganas y un poco de tiempo para lograr tu cometido.

Anímate a salvar al ambiente mediante el reciclaje y también a desarrollar tu espíritu creativo, aprendiendo cómo utilizar tus instrumentos favoritos. Además de esto, si tienes pequeños en casa, esta actividad podría sensibilizarlos más hacia el cambio climático, puede ser una bonita actividad para desarrollar en familia y será más fácil acercarlos al mundo de la música cuando tengan un nuevo tambor o violín.

Recuerda siempre el dicho de Benito Quinquela Martín: “Los hombres no valen por lo que tienen, ni siquiera por lo que son, valen por lo que dan”.