Última actualización: 17.09.19

 

La guitarra eléctrica está presentando una crisis de identidad generacional, que se debe al incremento del uso de sintetizadores, aplicaciones web, consolas y otros dispositivos, que están comenzando a ser más atrayentes para los jóvenes, comparado con coger el instrumento en sus manos y crear las tonadas.

 

El posicionamiento de la guitarra eléctrica en el mercado de instrumentos musicales ha sido marcado durante muchos años, dando como resultado un gran catálogo de modelos de uso profesional y otros tantos pensados para quienes deciden iniciarse en este mundo. Asimismo, existen muchos diseños de colección.

No obstante, a pesar de ser considerado un instrumento de culto para los amantes del rock, no se puede ignorar el hecho que el auge de la guitarra eléctrica ha sufrido varios altibajos. Recordemos que décadas atrás, con el surgimiento del rock alternativo, el instrumento de seis cuerdas fue relevado por los acordes de la acústica. Finalmente, sólo se trató de una crisis que fue superada y el instrumento continuó siendo el rey indiscutible de los escenarios, abriéndose paso en el mercado con ayuda de dos grandes marcas de la industria musical como lo son Fender y Gibson.

Sin duda alguna, este instrumento ha sido un elemento fundamental para la evolución de la música. Sin embargo, en la actualidad está experimentando un grave problema de “identidad generacional”, siendo el principal desafío a enfrentar para los fabricantes. A continuación, haremos hincapié en el porqué de esta problemática.

 

 

Nuevos géneros musicales invaden los oídos de los jóvenes

Las nuevas tecnologías son un arma de doble filo, que en el caso de los instrumentos musicales ha comenzado cobrar factura.

La guitarra eléctrica, por ejemplo, vista durante décadas como un símbolo de poder en la escena musical, generadora de acordes explosivos que han hecho vibrar los corazones de los amantes del heavy metal, glam metal, power metal, metal neoclásico, shred metal y otros tantos géneros, hoy día ha comenzado a ser reemplazada por pistas pre-elaboradas.

Existen muchas consolas, aplicaciones, teclados, sintetizadores y dispositivos provistos con una base de datos en la que podemos encontrar gran variedad de sonidos de guitarra, batería, etc. Es así como los artistas emergentes no requieren de una banda, puesto que sólo reproducen la pista previamente editada y remasterizada, presentando únicamente su performance en escena.

Esto lo hemos observado a lo largo de los últimos años y es lo que las nuevas generaciones están consumiendo, escenarios con artistas que cantan y bailan al ritmo de tonadas que se pierden bajo los efectos de la digitalización.

Visto desde el panorama de la mercadotecnia, podríamos decir que los jóvenes espectadores diariamente están expuestos a través de la radio, internet y TV a la popular música urbana, como es el caso del trap, rap, R’n’B o de las vedettes del dance pop.

En este sentido, inconscientemente comienzan a generar un consumo direccionado hacia este entorno, siendo el caso de la vestimenta, maquillaje y, por supuesto, la adquisición de dichas producciones discográficas. Asimismo, muchos se inclinan por aprender a producir ese tipo de sonidos y líricas, pero lamentablemente en lugar de dirigirse a una tienda a adquirir la mejor guitarra eléctrica, ellos optan por equipos digitales que les permitan realizar buenas mezclas. Es así como, debido a la llamada “identidad generacional”, los jóvenes dejan de lado los instrumentos físicos.

 

Guitar Center intenta sobrevivir a la crisis de identidad generacional

Guitar Center es una conocida cadena minorista de instrumentos musicales, de origen estadounidense, presente en el mercado desde 1959 y actualmente con aproximadamente 269 tiendas. Ya hace algunos años la compañía decidió atacar el mercado de una forma contundente, imitando un poco el concepto de Apple Store en lo que respecta a la venta de los iPhone. Es así como Guitar Center pensó que si los clientes pueden tener un contacto directo con el instrumento, entonces se verán mayormente motivados a adquirirlo.

Cada una de las tiendas fue equipada con estudios, ofrecen clases de música e incluso la posibilidad de alquilar la guitarra. Asimismo, al entrar en la sede del Times Square podrás apreciar instrumentos de colección, como una Stratocaster de la reconocida casa fabricante Fender, que perteneció a Eric Clapton, adquirida por los propietarios en subasta por un coste equivalente a un millón de dólares. Definitivamente, un lugar mágico para cualquier amante del rock.

Lamentablemente para el mundo de la música, las deudas han superado los ingresos de la tienda, que con tras casi 120 años de trayectoria se encuentra a puertas de la quiebra y a merced sus acreedores.

 

 

La batalla para la vieja escuela del rock no está perdida

La batalla por parte de las guitarras eléctricas no está perdida, por lo que es un poco prematuro considerar que este instrumento desaparecerá de la palestra musical. Si bien es cierto, existe una brecha direccional entre la vieja escuela del rock y las nuevas generaciones, pero también es cierto que sin importar el paso del tiempo los nichos continúan existiendo.

En este sentido, los jóvenes, a pesar de ser bombardeados por géneros urbanos, también poseen cierto nivel de decisión, que desarrollan al explorar los distintos tipos de música. Recordemos que cada género musical encierra un concepto de indumentaria e ideologías diferentes que una vez han marcado un impacto en la historia y, a pesar de que aparentemente sean relegadas, tarde o temprano se reinventan y vuelven a posicionarse nuevamente.

Un ejemplo de ello es el punk, que causó un impacto masivo en su respectiva década, convirtiéndose en un movimiento cultural y que, a pesar de los altibajos sufridos, hoy día podemos conseguir secuelas de los ritmos con tempos acelerados que caracterizan su batería.

Los distintos críticos del ámbito musical hablan de la necesidad de rescatar un instrumento tan valioso y significativo para la cultura como la guitarra eléctrica, promocionando y lanzando a la palestra nuevos precursores que vuelvan a cautivar las masas.