Última actualización: 12.12.19

 

El español Víctor Díaz dejó en alto a su país en uno de los certámenes de música clásica para clarinete más importantes a nivel mundial, celebrado en Dinamarca el presente año. El joven sobresalió entre 24 participantes que durante 10 días dejaron lo mejor de ellos en escena, adueñándose así del tercer lugar.

 

Todas las disciplinas, tanto deportivas como musicales, cada cierto período de tiempo celebran algún tipo de competición para reconocer el talento de sus representantes, sorprendiendo y llenando de gozo el corazón de los espectadores. Este es el caso del escenario del Nielsen International Competition, que agrupa durante un promedio de 10 días a los mejores intérpretes de las categorías de violín, flauta y clarinete, quienes son seleccionados previamente entre cientos de solicitudes enviadas por músicos de todo el mundo.

Para la presente edición 2019, el comité recibió un promedio de 500 solicitudes de las que sólo 72 fueron elegidas, brindándole la oportunidad de participar a 24 intérpretes por cada una de las categorías. El concurso se llevó a cabo durante el mes de marzo en Odense – Dinamarca, arrancando el jueves 21 y finalizando el domingo 31 con la puesta en escena de intérpretes de 26 países.

Víctor Díaz fue uno de los afortunados, que junto a su clarinete orgullosamente representó a España. Tras una serie de presentaciones a lo largo de la semana, logró destacar en cada una de las rondas, consagrándose como uno de los finalistas de la Nielsen International Competition. Conozcamos un poco más acerca de este joven talento y su evolución en el certamen musical.

 

¿Cómo llegó Víctor Díaz al Nielsen International Competition?

Es un hecho que muchas personas nacen con un talento innato para la música, pero también es cierto que deben experimentar cierto proceso de aprendizaje de la mano de expertos para obtener la respectiva técnica. Asimismo, años de práctica, perseverancia y amor por lo que se hace son otros de los ingredientes secretos de todo músico. Víctor Díaz Guerrera es un buen ejemplo de ello.

Este joven nació en Cáceres, España, en el año 1996. Si damos un vistazo a su trayectoria, encontraremos que el joven cursó estudios en el Conservatorio Hermanos Berzosa junto al profesor Alejandro Parejo, quien le guió durante la etapa elemental y profesional. Para llevar a cabo sus estudios superiores asistió a ESMAE en Oporto, en donde estuvo bajo la enseñanza de Antonio Saiote.

Al finalizar este período se dirigió a la ciudad de los Ángeles e ingresó al Volburn School, en donde Yehuda Gilad fue su maestro y lo continúa acompañando en los sucesivos estudios para el Artist Diploma que cursa en la actualidad. Sin duda alguna, una trayectoria bastante amplia para un joven con apenas 23 años de edad y definitivamente con un futuro prometedor en el mundo del clarinete.

 

 

Desarrollo del concurso

La Nielsen International Competition estuvo dividida en tres rondas de eliminatorias previas a la gran final. Díaz hizo su aparición en escena interpretando la “Primera Radsodia de Debussy”, seguida de “La noche oscura de Brostróm” y finalizó con “El primer movimiento de concierto para clarinete Nº 4 de Spohr”. Este era un momento decisivo para Díaz, debido a que debía adentrarse en la atmósfera real del concurso, cautivando tanto al jurado como a la audiencia con las tonadas emitidas por su clarinete e innato talento. Y así fue, ya que para la segunda ronda el nombre del español se encontraba entre los 12 clasificados.

La competición siguió su curso y tras una segunda aparición, el joven deleitó a todos con “Clarín Nº 1 de Donatoni” y la “Sonata para clarinete Nº 2 de Brahms”. Dichas interpretaciones le valieron la máxima calificación y un puesto más que merecido entre los seis participantes, que ahora escalaban hacia la tercera ronda de clarinete de la Nielsen International Competition. En esta tercera presentación los seis intérpretes tocaron “Quinteto para clarinete de Weber”. Díaz estuvo acompañado de un cuarteto de cuerdas, con el que creó una particular empatía, haciéndole sentir mucho más cómodo en el desarrollo de la pieza. De esta manera, alcanzó su puesto en la gran final de la categoría de clarinete.

Sólo restaba una última actuación para conocer quién ocuparía el primero, segundo y tercer lugar de tan prestigiosa competición. Las piezas musicales seleccionadas fueron el “Concierto para clarinete de Nielsen” y el “Primer movimiento de concierto para clarinete de Mozart”, que según el propio Díaz, poseían una mezcla de ritmos abruptos, tiempos cambiantes y vertiginosas cadencias. En esta presentación, los tres intérpretes tuvieron el acompañamiento de la Orquesta Filarmónica de Copenhague.

Díaz asegura sentirse feliz por la experiencia y el tercer lugar obtenido. Su meta a futuro es ganar un reconocimiento como el mejor clarinete en alguna orquesta, seguir haciendo música y hacer feliz a quienes escuchan sus interpretaciones.

 

 

Sobre la Nielsen International Competition

Se trata de una competición de corte internacional que se celebra cada cuatro años y reúne a los mejores clarinetistas, violinistas y flautistas del mundo. La Nielsen International Competition tiene lugar en Odense – Dinamarca y es considerada un festín de la música clásica, que rinde honor al gran compositor Carl August Nielsen, quien en vida llenó de gloria a su país.

El músico, oriundo de un pequeño pueblo llamado Sortelung, en las cercanías de Odense, perteneció a un núcleo familiar con pocos recursos económicos. Sin embargo, este no fue un impedimento para que el danés emprendiera su camino musical. Su primer contacto con la música lo obtuvo por parte de su padre.

Aprendió a tocar piano y violín, así como también variados instrumentos de viento al trabajar en una banda militar. Estudió en el conservatorio de Copenhague y con el paso del tiempo comenzó a presentar sus sinfonías, pero es hasta 1896 cuando su fama comenzó a emerger tras una presentación en Berlín. Su trayectoria poco a poco se fue forjando y en 1916 se estableció en el Conservatorio Real Danés de Copenhague, en donde trabajó por 15 años hasta que en 1931 perece a los 66 años de edad. Su obra y enseñanza musical trascendió en el tiempo, convirtiéndose en uno de los intérpretes icónicos más reconocidos de la música clásica de Dinamarca.