Última actualización: 19.08.19

 

Aunque podemos considerar el arpa como un instrumento de orígenes muy remotos, puede que no tengamos muy claro qué tan antiguo puede llegar a ser. La excavación dirigida por Roman Mimojod nos revela un interesante  descubrimiento acerca de este bello instrumento que data de los siglos VI al IV a. C.

 

La música y evolución de los instrumentos

Los instrumentos que actualmente conocemos son el resultado de una larga variedad de cambios que se les han ido adaptando con el paso del tiempo. Estos cambios pueden ser muy sutiles o por lo contrario implicar un cambio radical en la definición, concepto y apariencia del aparato, de tal forma que podría dar lugar a otros muy distintos.

Además, si analizamos las razones por las que se originaron estas modificaciones, podemos encontrarnos con que pueden ser muy diversas; por ejemplo, podrían estar relacionadas con las necesidades y creatividad del intérprete que los utilizó en su momento, puesto que en ocasiones sus dimensiones corporales o situaciones especiales no les permiten estar cómodos con las características originales, pero también pueden estar relacionados estos cambios con experimentos concebidos por parte de los mismos artesanos que los producían, con la intención de hacer una diferencia contra otros talleres reconocidos o como una manera de dejar una huella de su legado, tratando de aportar alguna mejora en el diseño original.

 

 

Adivinando los orígenes del arpa

Si nos centramos en el particular caso del instrumento que nos interesa en esta ocasión, es decir el arpa, podemos entrar en un fascinante mundo de especulaciones para averiguar su origen. Comencemos por definirla de la manera más simple; se trata de un interesante artefacto, que se caracteriza por contar con varias cuerdas comprendidas en un marco rígido, capaz de soportar una considerable tensión, con la finalidad de lograr sonidos de una tesitura particular.

Ahora bien, este artefacto resulta bastante difícil de rastrear a lo largo de la historia y es realmente complejo conocer a ciencia cierta cómo fue su evolución cronológica. El problema radica principalmente en que se trata de un instrumento que ha sido fabricado a lo largo de su evolución en su mayoría con materiales que se deterioran muy fácilmente, puesto que son susceptibles a la temperatura, la exposición a condiciones como la humedad, a las plagas de insectos que pueden ingerirlo, etc. Esto ha provocado que sea muy poco probable encontrar un arpa realmente antigua y que se conserve en condiciones de ser analizada, para lograr con estos estudios rescatar datos valiosos acerca de los cambios que ha sufrido.

No obstante, los hallazgos que se han encontrado en diversos lugares del planeta, hicieron que muchos concluyeran que los orígenes del arpa se remontaban a un sitio geográfico que conocemos actualmente como Irlanda y sus periferias, incluyendo algunas Islas Británicas, desde donde consideran que se fué expandiendo el uso de este artefacto musical, principalmente entre los poetas. Ellos se estima que fueron quienes que comenzaron a utilizar este recurso principalmente con el objetivo de para darle mayor énfasis y atractivo a sus narraciones. 

Recordemos que en la época antigua, al no existir un diario oficial que la gente pudiese leer, eran estos los personajes encargados de llevar las noticias del momento y para congregar a un mayor número de personas a su alrededor, eran ingeniosos en su forma de captar la atención.

Estas conclusiones se fundamentan en los vestigios que han quedado grabados de manera gráfica sobre algunas rocas, en donde se pueden observar figuras humanas sosteniendo objetos muy similares a un arpa y que se estima pertenecen al año 1000 de nuestra era. Sin embargo, hay otras teorías, que están relacionadas con otros objetos encontrados, que nos arrojan nuevas luces sobre la historia de este instrumento en un lugar que no está precisamente cerca de Escocia. Por ejemplo, existe una representación del arte griego antiguo que se remonta a los años 2800-2700 a. C, donde se observa un arpista tallado en una estatuilla de mármol.

 

Un nuevo descubrimiento

Definitivamente, una de las mejores maneras de descubrir datos acerca de civilizaciones anteriores a la nuestra es a través de excavaciones, realizadas en lo que son las ruinas de ciudades ya extintas. Los expertos que dirigen este tipo de estudios son capaces de reconocer a través de pequeños objetos algunos indicios mucho de lo que fué su vida cotidiana, costumbres y por supuesto, la música es parte de la información que se puede recuperar. 

Si bien, es común que en excavaciones se encuentren diversos objetos, a veces estos son inusuales como sucedió en el proyecto dirigido por los científicos del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia, en lo que fuera una tumba antigua correspondiente al reino del Bósforo. En esta tumba además de los restos de dos personas, también pueden apreciarse los de un instrumento de forma triangular, reconocido por los expertos como un arpa. El hallazgo se reportó después de haber investigado alrededor de seiscientos sepulcros, de tal manera que podemos concluir que no era un hecho común encontrar este tipo de artefacto.

 

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El hallazgo está incluido en el trabajo de Roman Mimojod en Krasnodar, Rusia y al descubrimiento se la conoce ahora como “el arpa de Taman”, y entre otros datos importantes, podemos destacar que es un suceso de alrededor del año VI a. C. siendo de esta manera la más antigua y mejor conservada arpa griega que se ha encontrado hasta hoy.

Curiosamente el arpa se encuentra rota, pero al parecer esto no fue accidental, sino una acción provocada que podría haber sido parte del ritual funerario, pero la razón de este hecho quizá nunca se conozca. Pero lo que es un hecho es que este descubrimiento nos da a conocer que desde los inicios de la edad media, el arpa ya era un instrumento que acompañaba a los intérpretes de música de estos años en este lugar geográfico.

Entre los datos interesantes del objeto, también podemos destacar que este instrumento estaba en parte consolidado en una base ósea, con clavijas fabricadas en bronce, algo que influyó considerablemente en su conservación. Lo que nos hace especular que quizá se trató de la mejor arpa del momento, porque era peculiar y resistente. Además, en el hallazgo también pueden encontrarse entre otros objetos un plectro de hueso, que podría haber sido el accesorio con el que fué tocada el arpa mientras acompañaba al intérprete.

 

Arpas antiguas mejor conservadas

Si hablamos de las arpas antiguas que podemos apreciar en buenas condiciones y que pertenecieron a una época muy lejana a la nuestra, no podemos dejar de mencionar la del rey irlandés Brian Boru, que es un instrumento con unas dimensiones de aproximadamente 75 cm, bellamente decorado y que cuenta con agregados en metal. Pero también hay otra muy interesante que se adjudica a la Reina Mary de Escocia.