Última actualización: 17.09.19

 

El metrónomo es un instrumento de medición empleado por los músicos para determinar la velocidad de la pieza musical que están interpretando. Quizás es la primera vez que escuchas de él, pero esto no quiere decir que es un instrumento nuevo en el mercado. Su historia data de siglos atrás y se compone de diversos momentos que definieron el instrumento hasta lo que es hoy. 

 

El metrónomo es un instrumento que surge para satisfacer una necesidad específica en los músicos. Se trata de la medición de la velocidad existente entre los acordes de la composición a ejecutar, que en el siglo XV era definida en función a las palpitaciones del corazón. En este sentido, el músico tomaba como referencia la pulsación media de 60 latidos por minuto. Esta sería considerada una medida estándar, ya que el cuerpo se encuentra en estado de reposo.

La técnica ofrecía precisión, siendo muestra de ello las grandes sinfonías creadas en la época. Sin embargo, algunos de los inventores del momento se dedicaron a estudiar la manera de crear un aparato capaz de cumplir con esta función, brindándole al músico mayor practicidad al interpretar la pieza siguiendo pautas métricas.

 

Los primeros metrónomos

La creación del metrónomo no se dio de la noche a la mañana, así como tampoco fue una idea que se le pueda atribuir a un único inventor. El proceso de estudio fue bastante largo y, tras la culminación del que podría considerarse un primer prototipo, surgieron nuevos elementos a añadir para ir perfeccionándose. En este sentido, podríamos decir que el metrónomo desde sus inicios ha sido un equipo en constante evolución. Por tanto, es un invento que no posee un único precursor.

 

Abbas Ibn Firnas

Los historiadores concluyen que Abbas Ibn Firnas, quien vivió durante el período del 810 hasta el 887, fue la primera persona que intentó llevar a cabo la creación de un metrónomo. Lamentablemente, sólo fue una especie de proyecto que no se llevó a término.

 

 

Galileo Galilei

Durante finales del siglo XVI e inicios del XVII, Galileo Galilei sorprendió a todos realizando un estudio detallado de cómo medir la velocidad de las tonadas mediante un péndulo, analizando así todas las posibles trayectorias que este podría tomar y cuál sería la adecuada para proporcionarnos la medición requerida. El concepto fue desarrollado por medio de un hilo equilibrado, que ejercía movimientos isócronos de una forma bastante balanceada. Esto quiere decir que la duración de este proceso no dependía directamente de la amplitud pautada por el movimiento.

Es importante aclarar que dichas oscilaciones obedecen a la longitud que posee el hilo, por lo que, si se trata de una cuerda larga, el movimiento es lento y, al ser más corta, el movimiento se acelera.

 

Étienne Loulié

En el año 1696, Étienne Loulié comenzó a trabajar en un metrónomo de tipo graduado, que sería el primero de su clase. La estructura era robusta y su formato ofrecía dos metros de altura, incorporando un hilo con una determinada longitud y un peso atado a él. De esta manera, su movimiento se mantenía a una misma velocidad.

La persona que hacía uso del instrumento debía mantenerse atenta a que la posición del hilo no se proyectara en la amplitud máxima hacia la derecha o izquierda, ya que lo ideal era que la cuerda se ubicara en vertical, para así conseguir la correcta medición del pulso.

Entre los principales atributos a destacar en este péndulo de tipo mecánico, tenemos que era ajustable y no generaba ningún tipo de señal auditiva, debido a que su método de alerta era completamente visual. Además, no anexaba ninguna unidad de escape que se encargara de mantener el péndulo en constante movimiento. 

 

Dietrich Nikolaus Winkel y Johann Maelzel

El holandés Dietrich Nikolaus Winkel en el año 1814 creó el cronómetro musical mecánico, en su taller ubicado en la ciudad de Ámsterdam. La idea fue copiada por Johann Maelzel, quien sumó a la idea de Winkel una escala y le dio el nombre “metrónomo”.

Esta palabra deriva del griego “metron”, haciendo referencia a la “medida” y “nomos” que significa “regulación”, siendo un nombre bastante adecuado, ya que la función del aparato es la de medir la velocidad de las tonadas para que el intérprete pueda regularlas, según sus necesidades rítmicas. Maelzel inició la fabricación de otros ejemplares, para así comercializarlos bajo la patente Maelzel´s Metronome, que se oficializó en 1816.

 

 

Impacto del metrónomo en el mundo musical

Uno de los primeros compositores de renombre que hizo uso del metrónomo fue Ludwig Van Beethoven, quien durante el período clásico estableció ciertos parámetros referentes a la métrica proporcionada por el aparato. Esto se pudo ver reflejado en sus composiciones en 1817.

El metrónomo cumplía un excelente papel, ya que tanto la polea como el péndulo se podían ajustar para que indicaran los tiempos de forma rápida o lenta, según fuese el requerimiento de la velocidad. Sin embargo, Beethoven dejó claro que este aparato era una verdadera “abominación” para quienes durante el período romántico hacían música, puesto que las tonadas eran mucho más libres y el intérprete tenía la necesidad de alternar los templos de la pieza a ejecutar.

Con el paso de las décadas, los fabricantes comenzaron a adaptar el metrónomo a las necesidades específicas de cada músico. Claro está, sin perder la esencia de su funcionamiento.

Actualmente, puedes encontrar variedad en los diseños e incluso modos de trabajo adicionales, por lo que podrías llegar a cuestionar cuál es el mejor metrónomo.

Existen modelos de cuerda que se ajustan manualmente, así como también los equipos digitales, que incorporan botones de uso intuitivo para regular el volumen, compás y tempo. De igual manera, las estructuras suelen ser bastante compactas e incorporan puertos para la colocación de audífonos e indicadores lumínicos.

Por si fuera poco, algunos fabricantes se han dado a la tarea de desarrollar aplicaciones online, pensadas para brindar mayor practicidad de uso al intérprete. En este sentido, sólo necesitarás conexión Wi-Fi para descargar la aplicación en tu Smartphone, Tablet o portátil. Asimismo, si lo deseas, algunas plataformas te permiten acceder al metrónomo virtual en tiempo real.