Última actualización: 17.09.19

 

La ciudad italiana de Cremona no atrae cientos de turistas solamente debido a sus paisajes, sino también por su historia musical. Los violines fabricados allí siguen dando de qué hablar, pues la cultura musical de Cremona combinada con técnicas tradicionales de artesanía y madera de calidad pueden ser las responsables de la excelencia de sus instrumentos.

 

No importa qué tan lejos en el pasado vayas en búsqueda de la historia de los violines, indudablemente, en algún momento, te toparás con el nombre de esta pequeña ciudad. Todo el que se dirija a Italia para conocer más sobre el arte musical que caracteriza su pasado y presente no se dirigirá a Roma, sino a Cremona, hogar de los mejores violines del mundo.

 

Cremona, una pequeña gran ciudad

Con menos de 100.000 habitantes, Cremona es una provincia de pequeño tamaño ubicada en la región de Lombardía, al norte de Italia. Sus visitantes pueden deleitarse con bonitos paisajes naturales, además de las diversas estructuras famosas como el Palacio Stanga y el Palazzo Fodri, así como también la catedral principal, sin embargo, muchos turistas interesados en la música querrán dirigirse a dos lugares: La escuela oficial de Luthiers, en la plaza Marconi, o el Museo del Violín, antiguamente conocido como el Stradivarius.

Esto se debe a que uno de los grandes aportes de Cremona para el mundo son violines excelentes y músicos inigualables que, con sus piezas musicales, lograron el reconocimiento del violín, hasta hacerlo uno de los mejores instrumentos conocidos. Es probable que, sin todos los grandes músicos y luthiers nacidos en esta hermosa ciudad, el violín se hubiese quedado en el olvido como “el hijo bastardo de la viola”, como lo conocían en el siglo 16.

 

 

Claudio Monteverdi

La historia del violín es bastante antigua y tuvo que pasar por diversas transformaciones hasta llegar a ser lo que es hoy. La música renacentista, tan acostumbrada a las violas, miró con recelo la creación del violín, limitando su uso como acompañante de música de baile, mientras que la viola se mantenía como la favorita en las casas de la nobleza.

No obstante, esto cambió cuando Claudio Monteverdi tuvo la edad suficiente para componer piezas musicales de ópera e hizo que las personas empezaran a ver el violín de otra manera. Este italiano nacido en el año 1567 es un orgullo de Cremona, pues es considerado el primer gran violinista de la historia.

Para finales de los años 1500, Claudio comenzó a componer obras musicales que, contrarias a su época, exaltaban al canto en la ópera y se enfocaban en la utilización del violín en vez de la viola. Algunos estaban escépticos al principio, habiendo escuchado sobre la mediocridad del instrumento llamado violín, sin embargo, poco a poco las personas empezaron a asistir a los magníficos recitales de Monteverdi y, con la llegada de Orfeo, su pieza más importante en 1607, este instrumento se consagró, llegando a calificarse como instrumento de la realeza y nobleza de Italia.

Debido a este primer paso, el violín se consolidó en la escena musical barroca años después.

 

Luthiers de primera

Después del gran éxito de Claudio Monteverdi, la fabricación de violines avanzó exponencialmente, pues un gran violinista como lo era él necesitaba el mejor violín para producir sus magistrales óperas.

Cremona, por suerte, parece ser la tierra elegida para los violines, pues esta ciudad también se destacó desde hace siglos en la fabricación de estos instrumentos. Quizás hay algo mágico en los bosques de Cremona, pues, al estar entre un bosque de arces y otro de abetos, la madera utilizada en la fabricación de sus violines es de la mejor calidad.

Antonio Stradivari, nacido en Cremona en el año 1644, dio muestras de ello al convertirse en el más famoso e importante lutier italiano de la historia de la música.

La familia Armati y la Guarnier, ambas originarias de Cremona, ya eran famosas por la fabricación de sus violines, haciendo uso de la excelente madera que proveían los bosques de la región, sin embargo, Stradivari tomó estos instrumentos y creó violines con un nuevo estilo mejorado, arcos más fuertes, mástiles robustos y estructuras con medidas tomadas con mucho cuidado.

Hasta el día de hoy, los violines Stradivarius son respetados como los mejores que han existido por su gran sonoridad. Subastas han llegado hasta los tres millones de dólares por un modelo original. Antonio perfeccionó la fabricación y la técnica hasta crear violines que, incluso en la actualidad, no han podido ser imitados.

Las colecciones abiertas al público se encuentran protegidas en el Palacio Real de Madrid y en la Biblioteca del Congreso de EEUU. El resto se encuentra en el Museo Nacional de Música en Dakota del Sur y en Cremona, en el Museo del Violín que anualmente atrae a fanáticos de la música de todas partes del mundo.

 

 

Cremona, el día de hoy

En la actualidad, Cremona es una ciudad como cualquier otra, con la gran diferencia de tener más de setenta talleres en la región donde se transmite la tradición artesanal de fabricación de violines, utilizando las técnicas de los grandes maestros, como Antonio Stradivari, Giuseppe Guarneri, y Andrea y Niccolò Amati.

La tradición musical también se transmite a los niños, quienes pueden asistir a múltiples escuelas musicales para talentos jóvenes.

Personas de diferentes partes del mundo prefieren descubrir la ciudad de Cremona asistiendo al Festival de Violín, donde, además de la música clásica, se exploran otros géneros, utilizando el violín como instrumento principal. Mientras que los que prefieren unas visitas más tranquilas se decantan por un paseo a través de la ciudad, siguiendo la ruta de los violines y aprendiendo más sobre este hermoso instrumento en cada calle de la ciudad.

Sin importar qué actividad se realice, Cremona está llena de un aire artístico musical que envuelve a todo el que la visita, por lo que es imposible que, al visitar Cremona, no te sumerjas en un mundo lleno de violines.