Última actualización: 12.12.19

 

Elaborar un instrumento musical no es cosa fácil, sino que requiere de un arduo trabajo. Por ejemplo, el lutier que fabrica una guitarra acústica debe seleccionar las maderas y prepararlas para ser utilizadas. Posteriormente, le da forma a cada parte del instrumento y lo pinta. Todo esto debe realizarse con mucho cuidado para que la guitarra quede bella y afine correctamente.

 

Qué maderas se pueden usar

El palo santo de la India es muy usado para el cuerpo, pero casi siempre para los aros, por su belleza y sonoridad, además, el cedro hondureño para el mango y el cedro de Canadá para la tapa armónica. Estas son maderas exóticas y, aunque no están en peligro de extinción, a veces el precio es muy alto, debido a que hay mucha demanda y poca oferta. Sin embargo, también es posible encontrar en el mercado diversas maderas baratas de este tipo, sobre todo en Internet.

Otra madera muy usada es el ébano para el diapasón, que es una madera casi negra por naturaleza, lo que le da un toque de elegancia a las guitarras.

Por supuesto, a pesar de que la madera sea de buena calidad debe colocarse a secar durante 2 años a 80 grados de humedad, pues de este modo la resina saldrá por los poros. Si el fabricante no hace bien este paso, la madera se puede rajar con rapidez.

 

Serrado y corte

Una vez secada correctamente la madera, el lutier procede a serrarla y cortarla, dándole la forma a cada parte de la guitarra, por ejemplo, la tapa, fondo, aros, boca, roseta, mango, etc. Para ello, el fabricante utiliza moldes con las formas predeterminadas, de modo que el sonido no varíe demasiado entre una guitarra y otra.

En el mango va el diapasón y en el extremo irá la cabeza, en esta última se encuentran los agujeros donde posteriormente el especialista montará el clavijero.

 

 

Montaje de la guitarra

Primero, el lutier une el mango con los aros a través de cola y moldes precisos. Seguidamente, presiona y encaja los aros, reforzándolos con barras de cedro para que no pierdan su forma, pues estos son los que dan el diseño clásico de la guitarra.

Una vez reforzados los aros viene el montaje de la tapa, en la que previamente hay que abrir un hueco llamado comúnmente boca. Por esta última saldrá el sonido del instrumento. Además, mencionamos que con el esqueleto del instrumento listo el fabricante colocará el fondo de la guitarra, de este modo completará el montaje de la caja de resonancia.

Cuando el lutier coloca la cola para unir todas las piezas, utiliza una máquina de prensado, ya que con ella podrá hacer esto con mayor precisión. Por supuesto, debe esperar un tiempo prudencial para que la cola seque completamente. Después, es necesario colocar el diapasón de ébano sobre el mango de la guitarra, de este modo es posible hacer el montaje de los trastes, que normalmente son 19, pero algunas músicos piden a los lutieres guitarras de hasta 20 trastes o más.

Teniendo el cuerpo y mango listos, el fabricante tendrá que seguir con el puente. En esta parte de la fabricación se debe tener mucho cuidado, pues el puente es el que soportará la tensión de 46 Kg proporcionada por las cuerdas. Además, si el puente no está bien colocado, la afinación del instrumento no será óptima.

Asimismo, el artesano debe instalar la cejilla, que junto al puente regulará la altura y tensión de las cuerdas. La cejilla va en la parte superior del mango y es la que divide la cabeza con el diapasón. Por otra parte, está el hueso del puente, que debe ser de vaca, al igual que la cejilla.

 

Embellecimiento de la guitarra

El instrumento debe quedar bonito, que llame la atención no solo del oído, sino también la vista de los compradores. Por consiguiente, después de montar todas las piezas, el lutier corta la madera sobrante en los bordes de la caja de resonancia o cualquier área que lo requiera.

Aunado a ello, como parte del embellecimiento podemos mencionar a la roseta que va alrededor de la boca de la guitarra, la cual hace más elegante al instrumento. Incluso, hay unas cenefas especiales para guitarra que van montadas en los bordes de la tapa y el fondo. Estas pueden ser negras, marrones o de cualquier color que se ajuste a las tonalidades de las maderas utilizadas.

El proceso de embellecimiento es una tarea artesanal, porque normalmente no lo realizan los lutieres con máquinas, sino a mano. Un ejemplo de ello es el toque final estético, barniz y brillo, es decir, la pintura y pulida de la guitarra. En este punto, el lutier no debe sobrepasarse de pintura, ni puede permitir que le caiga polvo al instrumento, al menos no mientras se seca completamente el brillo.

Después, el fabricante puede usar una lija de agua, la cual ayuda a emparejar el brillo. Por último, debe pulir el instrumento para que quede como un espejo, esto le dará el toque decisivo en cuanto a estética.

 

 

Instalación del clavijero y las cuerdas

Al realizar todo el proceso de montaje y embellecimiento, lo siguiente es colocar el clavijero en la cabeza del instrumento, el cual va sujeto mediante varios tornillos pequeños. Casi siempre los clavijeros traen las perillas de girar de color negro, blanco o marfil. El color elegido dependerá de las exigencias o preferencias del músico que tocará la guitarra. 

En el clavijero van sujetas y enrolladas las cuerdas, además, gracias a este accesorio es que el intérprete podrá afinar el instrumento, dándoles a ellas la tensión necesaria. Se recomienda el uso de cuerdas de nailon, pues son muy duraderas y ofrecen un tono cálido, sin embargo, también hay cuerdas de tripas de cerdo, las cuales ofrecen buen sonido. Aunado a ello, el fabricante debe instalar solamente 6 cuerdas para una guitarra clásica, Mi, Si, Sol, Re, La, Mi.

Por otra parte, mencionamos que en las guitarras clásicas algunas cuerdas parecen de metal, pero no lo son. Es decir, en realidad están hechas con múltiples filamentos de nailon, que a su vez están enrollados con níquel, plata, cobre o algún material similar. Por esa razón, muchas personas confunden las últimas cuerdas Re, La y Mi con las metálicas de guitarras Folk.