Última actualización: 20.08.19

 

El saxofón al igual que sus hermanos el saxotrompa, saxotromba y la saxotuba son creación de Antoine Sax, así como también otros tantos instrumentos que no fueron muy conocidos. Cada uno brindó un aporte importante a la música, pero sólo algunos evolucionaron con el paso del tiempo para mantenerse vigentes, mientras otros simplemente desaparecieron.

 

El mundo de los instrumentos musicales es bastante amplio, dividiéndose así en varias familias como las de percusión, viento, viento – madera y viento – metal. Asimismo, están las de cuerda frotada, percutida, pulsada y pinzada. En cada una de ellas existe una línea de instrumentos que muestran una evidente evolución con respecto a su forma y tipo de tonadas generadas, siendo tantos así que podríamos asegurarte que no los conoces todos.

Es de resaltar que con el paso de los años los instrumentos han ido experimentando grandes cambios, así como también muchos de ellos han ido desapareciendo paulatinamente. La historia de cada uno de estos instrumentos es bastante interesante, pero en esta oportunidad enfatizamos en uno que pertenece a la categoría viento – metal como el saxofón. Su origen, el porqué de su nombre, el proceso de inserción en la palestra musical y algunos otros datos curiosos son algunos de los puntos que trataremos de esclarecer.

 

 

Acerca de su creador

El padre del saxofón es Antoine Joseph Sax, también conocido por sus familiares y amigos como Adolphe, quien nació durante el año 1814 en la ciudad de Dinant, en Bélgica. Desde temprana edad Antoine estuvo en constante contacto con los instrumentos musicales, ya que su familia se dedicaba a la fabricación de los mismos e incluso reformaron el para entonces llamado cuerno francés o trompa, como se conoce en nuestros días. Debido a este significativo aporte a la mejora de dicho instrumento, la familia Sax disfrutaba de cierto nivel de prestigio. Asimismo, se les atribuye la utilización por primera vez del latón como materia prima en algunos de los equipos y varias patentes.

El joven Antoine demostró gran pasión por la música, estudiando durante su adolescencia tanto clarinete como flauta. Sin embargo, al interpretarlos notaba algunas imperfecciones que estaba seguro podrían mejorarse, para así crear tonadas más limpias y armónicas. Es así como da sus primeros pasos en la fabricación de instrumentos musicales, comenzando a trabajar junto con sus padres. 

Con mucha paciencia, dedicación y creatividad se dió a la tarea de crear un clarinete y dos flautas totalmente renovadas, gracias a que incorporó marfil en sus estructuras. De esta manera, logró subsanar los fallos inicialmente identificados al perfeccionar sus sonidos. Así se dió a conocer y obtuvo gran receptividad por parte de los músicos del momento, sirviendo como plataforma de arranque para dar paso a la creación de nuevos instrumentos como el saxofón, saxotrompa, saxotromba y saxotuba. A la edad de 24 años patentó el que para muchos fue el mejor clarinete del momento. Antoine también destacó como director musical por muchos años, al tiempo que continuaba fabricando y perfeccionando otros tantos instrumentos.

Durante un período de cinco años, que abarcó de 1853 a 1858, estuvo bastante delicado de salud, al padecer un terrible cáncer labial, situación que lamentablemente lo llevó a la tumba a la edad de ochenta años. Aunque falleció hundido en la pobreza, consecuencia de varias bancarrotas vividas, su legado instrumental trascendió en el tiempo. La empresa familiar quedó en manos de su hijo y en la actualidad existe, pero patentada con otro nombre.

 

¿Qué es el saxofón y cómo se originó?

Lo primero que deberíamos saber es que el saxofón es un instrumento de viento metal con una peculiar forma que nos recuerda a la letra “J”. La estructura consta de un tubo doblado que ofrece una variación en su grosor, con un cuerpo angosto que nace de la boquilla y que poco a poco se va ensanchando hasta formar una abertura bastante grande en el segundo extremo. Asimismo, incorpora una serie de válvulas de diferentes formatos, que al presionarlas con los dedos se abren y cierran para dar origen a los diferentes tonos durante la interpretación.

Con respecto a sus orígenes, tendríamos que remontarnos al año 1841. Para ese entonces, Antoine Sax se encontraba ultimando detalles acerca de su nuevo instrumento, en el que había estado trabajando desde aproximadamente tres años atrás. Se trataba del saxofón, que finalmente patentó durante el año 1846 y cuyo nombre surge a partir de su apellido. El instrumento llamó la atención de grandes músicos de rango profesional, siendo el caso del compositor Jacques Fromental, quien se entrevistó directamente con Sax y acto seguido publicó una reseña en la prensa, en donde elogió la variedad de tonadas que se podían crear con el saxofón. Esto fue bastante favorecedor para su creador, ya que ante tal recomendación comenzó a ser un referente indiscutible en lo que respecta a dicho instrumento.

El saxofón también formó parte de algunas orquestas y a partir de 1844, Berlioz lo incorporó a sus conciertos. Para este momento, Sax fue designado como director en el “Conservatorio Superior de París” y de esta manera el uso del saxofón fue bastante recurrente hasta 1870. En este momento de la historia, el instrumento fue relegado de los lineamientos de enseñanza por casi siete décadas, reapareciendo en pleno siglo XX, específicamente en los años 40.

 

 

Creación de otros instrumentos

El creador continuó trabajando junto a su padre en un humilde taller parisino, a donde se mudaron tras una mala racha vivida en Bélgica. Durante este tiempo, se dedicó a la construcción de nuevos instrumentos también de metal y, a pesar de que los diseños eran un poco genéricos lograron obtener gran popularidad como lo fueron el Saxcorno o Saxhorno. Estos equipos poseían un total de tres boquillas y una forma bastante similar a la de dos de sus predecesores, como la trompeta y la tuba.

Posteriormente, fueron incorporados por el Ministro de Guerra a las bandas del ejército francés y sucesivamente fueron adoptados por el británico. Igualmente, perfeccionó otros diseños, diversificando el sonido del metal al anexar pistones, llaves y aplicando una técnica de cromado por medio del cilindro.

 

Última actualización: 20.08.19

 

La apuesta de los jazzistas argentinos por ver materializadas sus producciones discográficas no se detiene, pese al gran auge de los formatos digitalizados. Aunque no lo parezca, son muchos los artistas y sellos discográficos que están dedicados a esta tarea, con el claro propósito de no dejar morir los discos.

 

El jazz es un género musical que logró hacerse lugar en la palestra musical a nivel mundial, convirtiéndose en un ritmo clásico. Se trata de un estilo con métrica alegre, explosiva, espontánea y que incorpora una variedad de instrumentos como clarinete, saxo, piano, batería, guitarra, contrabajo, trompeta. En suma, es una verdadera integración de tonadas, que juntas rinden tributo a la cultura africana, europea y española.

La industria de la música ha sabido aprovechar esta mezcla cultural que es el jazz, creando una moda que traspasó fronteras y prevaleció en el tiempo. Muchos han sido los expositores y orquestas que han grabado con importantes sellos discográficos y cuyas producciones han sido inmortalizadas en el mundo musical. Argentina no se queda atrás, puesto que posee intérpretes con un gran talento, que a pesar de las nuevas tecnologías y distintas plataformas existentes para hacer música, continúan apostando por los métodos tradicionales.

Nos referimos a ensayar con la banda, entrar a un estudio, grabar con instrumentos reales y someter las pistas a un proceso de producción – posproducción para tener un resultado físico como un disco y así comercializarlo. Si bien es cierto que este proceso puede llegar a ser un poco costoso e incierto, pues no se sabe si habrá éxito en la venta de los discos, es la única manera de dejar un legado palpable, un tributo al talento del mismo artista.

 

Orígenes del género jazz

Antes de hablar acerca de los exponentes de un género musical con tanta trascendencia como el jazz o conocer cómo está posicionado actualmente en la palestra discográfica, deberíamos comenzar por repasar un poco su historia.

Si nos remontamos a finales del siglo XIX, recordaremos la oleada migratoria de esclavos africanos hacia América del Norte. Los esclavos experimentaron un proceso de adaptación cultural a pesar de las condiciones en las que se encontraban, siendo influenciados por la llamada cultura blanca. Enfatizando en el tema de la música, los esclavos comenzaron a asimilar todos estos nuevos acordes procedentes de los ritmos españoles y franceses, que poco a poco se fusionaron con su música ancestral. De esta manera, conservaron al máximo su esencia con respecto a la improvisación y a la característica técnica vocal, pero le sumaron instrumentos europeos. Es así como nace el jazz.

El jazz desde sus inicios causó gran polémica entre ambas culturas. Sin embargo, fue un verdadero movimiento musical bailable que en su momento conmocionó a jóvenes de todo el mundo. Según los expertos, este género podría ser considerado uno de los primeros fenómenos del siglo XX, que revolucionaron la industria tanto discográfica como cinematográfica y que aún se mantiene vigente.

 

 

¿Cómo llegó el jazz a la Argentina?

Argentina recibió su primer contacto con la música jazz a través de revistas y discos, que llegaban en embarcaciones directamente de Europa y el norte de América. Por otra parte, comenzaron a llegar al país algunos espectáculos de jazz procedentes del extranjero como lo fue Little Peter bailando “Cake – Walk”, en el para entonces conocido “Teatro Casino” de la ciudad de Buenos Aires. Esta presentación mostraba a la audiencia un tipo de jazz primitivo, pero definitivamente rítmico y atrayente.

Los años 20 fueron bastante decisivos para el afianzamiento del jazz en Argentina. Los espectáculos cada vez eran más contagiosos como el “Show – Hall”, que contaba con bailarines en escena, invitando a todos los presentes a moverse al ritmo de estas melodías foráneas. Completamente contagiados con las métricas del jazz, las orquestas argentinas iniciaron una emulación de aquellos sonidos y los incorporaron a sus orquestas. La primera en experimentar con ellos fue la “Orquesta Tango Francisco Canaro”, dando paso así al nacimiento de orquestas de jazz icónicas de Argentina, como lo fueron las dirigidas por Eleuterio Yribarren y Adolfo Avilés. La moda del jazz caló rápidamente entre los argentinos de la época, quienes disfrutaban al son de dichos ritmos que causaban furor en el exterior. 

 

Conoce los más recientes discos de jazz argentino

 

Vibrations de Mariano Loiácono

Este es un disco del trompetista Mariano Loiácono, que posee grandes colaboraciones como la de los músicos de talla internacional Rudy Royston, Anthony Wosney, David Williams y George Garzone. Se trata de una producción con una composición alternada, que deja de lado los criterios musicales tanto del folklore como del tango y se centra en el hard bop.

 

Mingunos

Se trata de un disco que le rinde homenaje a los registros musicales del gran Charles Mingus. Todos los arreglos rítmicos estuvieron a cargo de Patricio Bottcher y Juan Klas. En la voz destaca Lucia Boffo e incorpora instrumentos de viento metal como el saxo alto, saxo tenor, flauta, trompeta, trombón y clarinete bajo. En la percusión tenemos una batería y en las cuerdas el contrabajo.

 

Sobre Ginastera y algunos planetas

En esta oportunidad el guitarrista Francisco Slepoy basó su trabajo discográfico en algunas de las piezas que conforman “Doce preludios americanos”, incorporando además varias composiciones de su autoría. De esta manera, fusionó lo mejor de la música folclórica para obtener como resultado un disco cargado de sonidos jazzísticos procedentes de instrumentos como el saxo alto, flauta, bombo legüero, contrabajo, canto con armónicos y batería.

 

 

Rewind & FF

Martin Iaies presenta un disco con un repertorio propio, con tonadas frescas generadas por un contrabajo, batería, saxo soprano y alto. Esta producción denota una gran madurez musical.

 

Moscardini

Julia Moscardini, considerada actualmente como una de las mejores cantantes de jazz argentino, presentó este 2019 su disco “Moscardini”. Para su creación la acompañaron músicos de renombre como Sebastián Loiácono, Ernesto Jodos, Jerónimo Cardonas y Carto Brandán, interpretando respectivamente el saxo tenor, piano, contrabajo y batería.

 

Vidas Simples

Juan Bayón realizó este disco con el apoyo de la discográfica estadounidense Ears&Eyes, destacando en cada pieza tonadas con una marcada influencia de Andrew Hill.

 

Detrás de esa puerta y Reflexiones en verano

Estos son dos grandes discos de la autoría de Hernán Mandelman, quien destaca en la palestra musical como baterista y compositor. Ambas producciones son vistas por el autor como una expresión de superación y cambio social.

 

La paciencia está en nuestros corazones

Adrián Iaies presenta un disco que realza una de las principales características del género jazz como la improvisación, sumando a ello un registro del folklor y su composición personal. 

Como podemos ver, el género del Jazz sigue presente en la tradición de los intérpretes argentinos y sus esfuerzos por continuar sumando material de calidad a sus proyectos, seguramente seguirá siendo motivo de interés entre los aficionados de todo el mundo a este particular tipo de música y a escuchar los sonidos emitidos por el mejor clarinete.

 

Última actualización: 20.08.19

 

España abrió sus puertas para recibir a Woody Allen, quien presentó su tan esperado recital de clarinete este mes de junio en tres de las principales ciudades del país, recreando ritmos variados de géneros clásicos como el jazz y el blues. Lo mejor es que cada una de las presentaciones tuvo un repertorio diferente.

 

Para los seguidores de la faceta musical del reconocido Woody Allen, asistir a uno de sus recitales de clarinete puede ser una experiencia única que no podrán desaprovechar si se encuentran en España. El cineasta e intérprete estuvo presentándose durante el mes de junio del año en curso en Bilbao, Barcelona y Madrid. En escena lo acompañó la Eddy Davis New Orleans Jazz Band, como ya es costumbre.

 

Su paso por España

Woody Allen ha visitado en varias ocasiones tierras españolas, deleitando los oídos de quienes han asistido a sus presentaciones con tonadas llenas de los más vibrantes matices al son del blues, jazz y otros ritmos clásicos de todos los tiempos.

En diciembre del año 2014, Allen se presentó en el “Suite Festival” que tuvo lugar en el “Gran Teatre del Liceu” en la ciudad de Barcelona. Pasados tres años, visitó la comunidad de Cataluña, en el marco de la celebración del conocido festival de música y danza 2017 “Cap Roig”. Más recientemente, a finales del tercer trimestre del presente año 2019, Allen volvió a la palestra musical española con una serie de presentaciones que iniciaron el pasado domingo 16 de junio en el ecléctico palacio Euskaladuma de Bilbao. Dos días después, Barcelona recibió al intérprete del clarinete en el conocido “Festival Jardins de Pedralbes”, engalanando la sala con sus singulares tonadas y carisma emblemático. Para finalizar, el jueves 20 su puesta en escena se hizo sentir en Madrid.

El repertorio fue variado e improvisado, según el propio Allen. En este sentido, la audiencia pudo disfrutar de un amplio cancionero de los éxitos del jazz, rags y blues de inicios del siglo XX. Como era de esperar, cada una de las presentaciones obtuvieron una excelente receptividad por parte de los españoles, quienes agotaron la boletería, pese a que Allen actualmente ha pasado por varias controversias y ha perdido gran popularidad en Estados Unidos y otros países. Sin embargo, España sigue acogiéndolo y disfrutando de su talentosa interpretación del clarinete.

 

 

Un breve recorrido en la vida de Woody Allen

Si escuchas el nombre Allan Stewart Königsberg, quizás desconozcas que nos estamos refiriendo al conocido Woody Allen, quien nació un primero de diciembre del año 1935, en uno de los distritos de Brooklyn en la ciudad de New York. De familia judía con origen ruso – austriaco, los primeros años de su educación los realizó en una escuela hebrea y seguidamente fue trasladado a otra de rango público. Su primer contacto con el mundo del cine fue tan sólo a los tres años, tras ver una cinta clásica animada como “Blancanieves y los siete enanitos”, que logró cautivarlo completamente debido al movimiento y colorido de las imágenes.

El joven Allan fue bastante introvertido durante la escuela, etapa en la que se interesó en un instrumento de cuerdas como el  violín y dedicó gran parte de su tiempo a practicar su interpretación. Tiempo más tarde conoció el clarinete y se enamoró de las melodías que se podían crear con él, por lo que intentó comprar el mejor clarinetey comenzó a aprender cómo tocarlo.

A los 16 se inició en la comedia y a los 17 adoptó el seudónimo que lo acompañaría el resto de su vida: “Woody Allen”. Con 18 años comenzó a cursar estudios en Tisch School of the Arts, en donde conoció la producción cinematográfica, que era la única clase que llamaba su atención. No obstante, sólo asistió el primer semestre y abandonó la universidad pero no su sueño de triunfar en lo que le gustaba. Allen ha sido descrito como polifacético y de personalidad aislada, pero siempre con una firme orientación hacia las artes en su expresión rítmica y visual. Así logró conquistar el mundo como un destacado músico, humorista, guionista, escritor, director y actor.

Los reconocimientos no se han hecho esperar en la vida de Allen, ya que fue merecedor de varios premios Oscar, en 1977, 1986 y en el 2011. Asimismo, recibió dos Globos de Oro, fue premiado en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián 2004, ganó un Goya en 2005, algunas Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos durante el 2011, el Premio Satur en 1986, el Premio Adircae 2006 y el Cecil B. DeMille 2014 por su trayectoria.

Es importante mencionar que Allen ha producido la cantidad de 45 películas consecutivas entre los años 1969 y 2014, lo que traduce en casi una producción cinematográfica anual. Todo esto sin dejar atrás su vida activa como clarinetista.

 

 

Woody Allen y el clarinete

Para los amantes de los sonidos agudos producidos por los vibratos de la lengüeta del clarinete al soplarlo, disfrutar de una buena interpretación de este ancestral instrumento perteneciente a la familia de viento – madera es fundamental. 

El clarinete es un instrumento inspirador que ha logrado trascender en el tiempo, siendo hoy día una pieza fundamental en cualquier orquesta de música clásica junto al fagot, la flauta y el oboe. Un digno representante de este versátil instrumento es Woody Allen, quien desde temprana edad comenzó a estudiarlo y practicarlo. Así, su trayectoria no sólo se limita a la parte cinematográfica que es en donde su nombre ha hecho mucho más ruido. Allen también es un destacado clarinetista, que con Eddy Davis New Orleans Jazz Band ha hecho varias giras, presentando a sus seguidores un repertorio rico en ritmos tanto clásicos como modernos.

En 1996 se llevó a cabo la primera gira por toda Europa, dando paso a un documental de nombre “Wild Man Sings the Blues”. Asimismo, la presencia en tarimas un poco más íntimas como la del café “Carlyle” en la ciudad de New York es bastante habitual para el cineasta, quien disfruta de la buena música.

 

Última actualización: 20.08.19

 

El español Víctor Díaz dejó en alto a su país en uno de los certámenes de música clásica para clarinete más importantes a nivel mundial, celebrado en Dinamarca el presente año. El joven sobresalió entre 24 participantes que durante 10 días dejaron lo mejor de ellos en escena, adueñándose así del tercer lugar.

 

Todas las disciplinas, tanto deportivas como musicales, cada cierto período de tiempo celebran algún tipo de competición para reconocer el talento de sus representantes, sorprendiendo y llenando de gozo el corazón de los espectadores. Este es el caso del escenario del Nielsen International Competition, que agrupa durante un promedio de 10 días a los mejores intérpretes de las categorías de violín, flauta y clarinete, quienes son seleccionados previamente entre cientos de solicitudes enviadas por músicos de todo el mundo.

Para la presente edición 2019, el comité recibió un promedio de 500 solicitudes de las que sólo 72 fueron elegidas, brindándole la oportunidad de participar a 24 intérpretes por cada una de las categorías. El concurso se llevó a cabo durante el mes de marzo en Odense – Dinamarca, arrancando el jueves 21 y finalizando el domingo 31 con la puesta en escena de intérpretes de 26 países.

Víctor Díaz fue uno de los afortunados, que junto a su clarinete orgullosamente representó a España. Tras una serie de presentaciones a lo largo de la semana, logró destacar en cada una de las rondas, consagrándose como uno de los finalistas de la Nielsen International Competition. Conozcamos un poco más acerca de este joven talento y su evolución en el certamen musical.

 

¿Cómo llegó Víctor Díaz al Nielsen International Competition?

Es un hecho que muchas personas nacen con un talento innato para la música, pero también es cierto que deben experimentar cierto proceso de aprendizaje de la mano de expertos para obtener la respectiva técnica. Asimismo, años de práctica, perseverancia y amor por lo que se hace son otros de los ingredientes secretos de todo músico. Víctor Díaz Guerrera es un buen ejemplo de ello.

Este joven nació en Cáceres, España, en el año 1996. Si damos un vistazo a su trayectoria, encontraremos que el joven cursó estudios en el Conservatorio Hermanos Berzosa junto al profesor Alejandro Parejo, quien le guió durante la etapa elemental y profesional. Para llevar a cabo sus estudios superiores asistió a ESMAE en Oporto, en donde estuvo bajo la enseñanza de Antonio Saiote.

Al finalizar este período se dirigió a la ciudad de los Ángeles e ingresó al Volburn School, en donde Yehuda Gilad fue su maestro y lo continúa acompañando en los sucesivos estudios para el Artist Diploma que cursa en la actualidad. Sin duda alguna, una trayectoria bastante amplia para un joven con apenas 23 años de edad y definitivamente con un futuro prometedor en el mundo del clarinete.

 

 

Desarrollo del concurso

La Nielsen International Competition estuvo dividida en tres rondas de eliminatorias previas a la gran final. Díaz hizo su aparición en escena interpretando la “Primera Radsodia de Debussy”, seguida de “La noche oscura de Brostróm” y finalizó con “El primer movimiento de concierto para clarinete Nº 4 de Spohr”. Este era un momento decisivo para Díaz, debido a que debía adentrarse en la atmósfera real del concurso, cautivando tanto al jurado como a la audiencia con las tonadas emitidas por su clarinete e innato talento. Y así fue, ya que para la segunda ronda el nombre del español se encontraba entre los 12 clasificados.

La competición siguió su curso y tras una segunda aparición, el joven deleitó a todos con “Clarín Nº 1 de Donatoni” y la “Sonata para clarinete Nº 2 de Brahms”. Dichas interpretaciones le valieron la máxima calificación y un puesto más que merecido entre los seis participantes, que ahora escalaban hacia la tercera ronda de clarinete de la Nielsen International Competition. En esta tercera presentación los seis intérpretes tocaron “Quinteto para clarinete de Weber”. Díaz estuvo acompañado de un cuarteto de cuerdas, con el que creó una particular empatía, haciéndole sentir mucho más cómodo en el desarrollo de la pieza. De esta manera, alcanzó su puesto en la gran final de la categoría de clarinete.

Sólo restaba una última actuación para conocer quién ocuparía el primero, segundo y tercer lugar de tan prestigiosa competición. Las piezas musicales seleccionadas fueron el “Concierto para clarinete de Nielsen” y el “Primer movimiento de concierto para clarinete de Mozart”, que según el propio Díaz, poseían una mezcla de ritmos abruptos, tiempos cambiantes y vertiginosas cadencias. En esta presentación, los tres intérpretes tuvieron el acompañamiento de la Orquesta Filarmónica de Copenhague.

Díaz asegura sentirse feliz por la experiencia y el tercer lugar obtenido. Su meta a futuro es ganar un reconocimiento como el mejor clarinete en alguna orquesta, seguir haciendo música y hacer feliz a quienes escuchan sus interpretaciones.

 

 

Sobre la Nielsen International Competition

Se trata de una competición de corte internacional que se celebra cada cuatro años y reúne a los mejores clarinetistas, violinistas y flautistas del mundo. La Nielsen International Competition tiene lugar en Odense – Dinamarca y es considerada un festín de la música clásica, que rinde honor al gran compositor Carl August Nielsen, quien en vida llenó de gloria a su país.

El músico, oriundo de un pequeño pueblo llamado Sortelung, en las cercanías de Odense, perteneció a un núcleo familiar con pocos recursos económicos. Sin embargo, este no fue un impedimento para que el danés emprendiera su camino musical. Su primer contacto con la música lo obtuvo por parte de su padre.

Aprendió a tocar piano y violín, así como también variados instrumentos de viento al trabajar en una banda militar. Estudió en el conservatorio de Copenhague y con el paso del tiempo comenzó a presentar sus sinfonías, pero es hasta 1896 cuando su fama comenzó a emerger tras una presentación en Berlín. Su trayectoria poco a poco se fue forjando y en 1916 se estableció en el Conservatorio Real Danés de Copenhague, en donde trabajó por 15 años hasta que en 1931 perece a los 66 años de edad. Su obra y enseñanza musical trascendió en el tiempo, convirtiéndose en uno de los intérpretes icónicos más reconocidos de la música clásica de Dinamarca.

 

Última actualización: 20.08.19

 

Una condición congénita, como la ausencia de la visión, no ha sido un impedimento para Barnabé Catalán, un joven de 15 años, que con un talento natural al momento de interpretar el clarinete se ha forjado camino en el mundo de las tonadas, con el claro objetivo de inmortalizar su nombre entre los músicos chilenos.

 

Cada vez son más las personas con discapacidad que nos enseñan el valor de la perseverancia, el no quedarnos atrapados en nuestras propias limitaciones y luchar por nuestros sueños. Esta es la historia de Bernabé Catalán, un joven ciego que con apenas 15 años de edad ha logrado abrirse camino en el mundo musical.

El clarinete es su pasión y ser reconocido por el ritmo de sus tonadas es un objetivo que poco a poco ha ido construyendo, gracias a su innato talento y el apoyo incondicional de su progenitora. Conozcamos un poco más acerca de este chico y su lucha constante para conseguir su tan anhelado sueño.

 

Bernabé Catalán

Bernabé Catalán Vásquez, nace el 12 de diciembre del año 2003 en San Miguel, Santiago de Chile. Su condición desde el primer día fue ausencia total de la visión. Frente a tal panorama, lo recomendado por los especialistas era comenzar a estimular sus otros sentidos y así en el futuro podría tener una vida plena. Claro está, con algunas limitaciones propias de esta discapacidad.

Es así como María Elisa, la madre del para entonces recién nacido, decidió ser sus ojos a partir de ese momento y en lo sucesivo comenzar a enseñarle el mundo que le rodeaba con mucho amor y dedicación. Así le describió cada objeto, animal, planta, alimento y persona para que él pudiera memorizarlos y familiarizarse. De esta manera, el pequeño aprendió a reconocer y diferenciar las texturas, aromas y sonidos.

Años más tarde, el joven comenzó a interesarse en la música, lo que no era de extrañar, debido a que durante todo el período de gestación la madre lo estimuló diariamente con música clásica, así como también al nacer empleó este tipo de sonatas para calmar su llanto, tranquilizarlo y hacerlo conciliar el sueño.

 

 

Tanto la madre como el hijo estaban convencidos de que el hecho de poseer esta discapacidad visual no era un impedimento para aprender a tocar un elemento musical, puesto que sólo necesitaría ser consecuente con sus prácticas y así agudizar el oído. Claro está, para que esto fuera posible primero debería elegir un instrumento.

Aun si saber cuál era realmente su fuerte en el mundo musical, ingresó a la Orquesta sonidos de Luz, una fundación sin fines de lucro cuyos integrantes son jóvenes con las mismas condiciones de Bernabé y otros cuantos con baja visión. Una vez dentro, comenzó a experimentar con varios instrumentos y finalmente el seleccionado fue el clarinete, que logra interpretar con la ayuda del profesor Oscar Yáñez, convirtiéndose en un talento prometedor dentro de la orquesta.

Según el propio Yáñez, se trata de un trabajo que requiere de un gran nivel de compromiso, ya que debe de adentrarse al mundo del pequeño para así enseñarle a percibir correctamente las vibraciones del clarinete para que sus labios se acoplen con la boquilla y pueda soplar sin que el aire se escape.

 

La música como medida terapéutica

Subestimar el poder de la música es un grave error, puesto que desde tiempos remotos ha sido empleada como un medio de relajación. Las ondas sonoras entran por el canal auditivo y son transmitidas al cerebro, a través de una serie de vibraciones producto de cada una de las tonadas, que inmediatamente son decodificadas para producir una información de tipo dieléctrica o nerviosa. Este proceso ocurre en un lapso de tiempo no mayor a una décima de segundo, causando efectos diferentes en cada uno de los individuos.

Es un hecho que la música puede formar parte de la mejor terapia de relajación para cualquier niño, adolescente y/o adulto, pero también tiene un gran poder estimulante con respecto a los sentidos y a la sociabilidad, y son muchos los estudios que registran este factor, asegurando que la información transmitida al área cerebral causa un importante incremento en la oxitocina, la hormona que secreta la hipófisis y que proporciona un mayor nivel de confianza en cuanto a las emociones y conducta del ser humano. Es este sentido, el pequeño desarrollará una mejor comunicación, con respecto a su relación con otros.

 

 

Con constancia se alcanzan los sueños

Si bien el talento al momento de interpretar un instrumento es de gran importancia, también es cierto que no lo es todo para alcanzar el éxito. Existen muchos factores adicionales como tener a nuestro alcance un instrumento y por supuesto, la constancia es fundamental en cada una de las prácticas.

En el caso de Bernabé, es un hecho que posee un oído innato para la música, un talento único y la suerte de haber contado desde temprana edad tanto con el apoyo de su madre y de grandes profesionales que lo guiaron para no dejarse opacar por su discapacidad. A lo largo de su proceso de aprendizaje ha experimentado las limitaciones propias de su condición, pero no se ha dado por vencido. Así desarrolló con más agudeza sus sentidos, compensando la falta de la visión.

Por otra parte, está el tema económico. Y es que su familia no poseía los recursos necesarios para poner a la disposición de Bernabé el mejor clarinete (En este enlace encuentras varios productos para analizar), por lo que consiguieron uno prestado. El instrumento estaba un poco deteriorado, especialmente su boquilla. De igual manera, el quinceañero no se ha desanimado en ningún momento, puesto que sabe que un futuro mejor le espera, en caso de poder convertirse en uno más de los sanmiguelinos que ha triunfado en el mundo de la música como Gepe, Los Prisioneros, Juan Antonio Labra, entre otros.

Sin duda alguna, Bernabé ha presentado una increíble evolución a nivel musical desde su participación en la Orquesta Sonidos de Luz, según su director Cristóbal Rojas. Hoy en día el joven deja su huella en el Conservatorio de la Universidad de Chile, siendo el primer integrante con una discapacidad de tipo visual.

 

Última actualización: 20.08.19

 

Stomvi es un taller situado en la ciudad de Valencia, España, donde a juicio de muchos intérpretes y conocedores de música, se fabrican los mejores instrumentos del mundo. Parte del encanto y calidad de sus instrumentos se debe a la mística del fundador, quien siempre busca la perfección con ellos y una fabricación 100% artesanal. 

 

Valencia es la ciudad de España que alberga uno de los mejores talleres donde se crean instrumentos musicales, según afirman gran cantidad de músicos, quienes van a este lugar desde todas partes del mundo a buscar una pieza perfecta con la que puedan tocar las mejores melodías.

Se trata de los instrumentos Stomvi, de modo que si estás en busca de las mejores trompetas del 2019, es posible que muchos sugieran que estos ejemplares son las piezas idóneas que pueden entrar en esta categoría. 

Se trata de instrumentos de alta gama y calidad que han sido creados por Vicente Honorato, un valenciano que tiene años buscando la perfección de los sonidos a través de sus instrumentos.

 

El comienzo de un proyecto 

Según relató Honorato, todo comenzó cuando escuchó a María Callas. Al parecer esto fue suficiente para decidirse a emprender su propio taller, en el que fabricaría los mejores instrumentos, con calidad y de alta gama. 

El ahora exitoso empresario explicó que comenzó a buscar los sonidos recónditos en la familia de los instrumentos de viento-metal. No solo quería que los equipos produjeran un sonido, sino que hablaran musicalmente.

Bajo esta premisa nació Stomvi, que ya tiene más de 30 años en el mercado dotando a los músicos con instrumentos como trompas, trompetas y trombones. De hecho, es la firma seleccionada de muchas orquestas de renombre mundial como la Orquesta Sinfónica de Londres o la Filarmónica de Los Ángeles y, sin salir de las fronteras, de la Orquesta Nacional de España. 

Un gran hito para un pequeño emprendedor que fue escalando poco a poco, pero siempre con un norte claro: la calidad ante todo. Todo esto ha llevado a que en la actualidad tenga una instalación de 2800 metros cuadrados, así como espacios especiales para músicos. Su reconocimiento es tal que hasta la fábrica llegan diariamente solistas que buscan los mejores Stradivarius de metal. 

 

 

Una familia de músicos 

No fue solo escuchar a María Callas lo que motivó a Honorato, ya que realmente este tiene su tradición musical. Aunque no eran músicos profesionales, sus familiares sentían pasión por lo que tocaban y sentían atracción por los instrumentos musicales. Por ejemplo, recuerda que su abuelo tocaba la trompeta, mientras que su padre el clarinete. 

Ambos en su momento fueron integrantes de algunas bandas en Valencia y fueron parte del surgimiento de las primeras sociedades interesadas en la música. Muchos en su familia poseen oído musical y son sensibles a las propiedades de sonido que emiten cada uno de los instrumentos.

En su caso, afirmó que es capaz de diferenciar un sonido bueno de uno deficiente. Por ello, se definió como una especie de crítico, así que luego de identificar los fallos de un músico, trabaja junto a él para mejorarlos. Esto ha llevado a que se creen numerosos prototipos de instrumentos y accesorios, que pasan a convertirse después en diseños que integran el catálogo de la empresa. 

Con todo ello, la empresa de origen valenciano no sólo ayuda a promover el trabajo musical de los intérpretes, sino que al mismo tiempo está en busca de nuevos panoramas sonoros. 

Al respecto, Honorato expresó que para ellos como empresa es un orgullo ser parte de la creación de la música y sonidos innovadores, porque sus instrumentos suelen estimular la creatividad de los artistas, que cuentan con diseños que les permiten extender el repertorio, que hasta la fecha solía ser más limitado.

 

 

Una empresa visionaria 

Para cuando Stomvi se creó, no había en España ningún fabricante que se dedicara a elaborar este tipo de instrumentos de la familia viento – metal. Para aquel entonces, las trompetas que estaban en España provenían de países como Estados Unidos, Alemania y Francia. Ahora, esta empresa nacional no tiene nada que envidiar a las compañías de antaño, porque figura en las primeras posiciones de todos los rankings de fabricantes. Para la fecha, Stomvi exporta 82% de su producción. 

El camino no fue sencillo. Fueron horas, días, semanas y meses de investigación antes de sacar el primer prototipo de instrumento, que fue una trompeta fabricada en el año 84. El proceso fue una experiencia de ensayo y error. Buscaron los defectos en las piezas de la competencia y se plantearon crear algo con mayor calidad. Tras todo esto, fue en los años 90 que la compañía comenzó a tener reconocimiento internacional. 

Al día de hoy, esta empresa, que nació como un sueño visionario, tiene una plantilla de 40 trabajadores, entre pulidores, diseñadores, repulsadores y torneros que se encargan de fabricar y dar los toques finales a unos 2.000 instrumentos al año, por lo que llegan a facturar cerca de 1,7 millones de euros. 

A pesar de que han ido escalando posiciones, Honorato considera que siguen siendo una empresa familiar que trabaja con una mística 100% artesanal. Por ello, no hay un tiempo establecido para la fabricación de los instrumentos, así que esto varía de acuerdo a las exigencias del pedido. 

Por ejemplo, pueden ir desde 30 horas en el caso de una trompeta básica, hasta más de 100 horas para su trompa Titán, que es posible conseguir incluso en tono rosa, debido a una aleación especial del metal que le da este color. 

Por su alta calidad y trabajo directo con los músicos, esta compañía española se ha ganado un puesto entre los grandes, contando con el respaldo y respeto de intérpretes de todo el mundo en lo referente a instrumentos de viento – metal, así como de las orquestas y filarmónicas. 

Ahora mismo, Stomvi tiene un catálogo de 100 instrumentos, con precios desde los 900 hasta los 9.000 euros. Muchos han llegado a afirmar que estos instrumentos tienen un sonido tan noble que llega a parecer a los emitidos por equipos de cuerda y madera. Esto se debe a un cuidadoso trabajo de ensamblaje, destreza y altos estándares en una creación 100% artesanal que hace que cada pieza sea única.

 

Última actualización: 20.08.19

 

Louis Armstrong fue un famoso trompetista que cautivó con sus sonidos, convirtiéndose en un hito de la cultura y un representante del jazz, a través de su visión futurista de los ritmos. A sus logros se puede añadir su capacidad para la publicidad, pues durante su carrera promocionó gratuitamente el laxante Swiss Kriss, medicamento que usaba para ir al baño de forma regular.

 

Seguramente son muchas las personas que han oído hablar o escuchado las melodías del trompetista Louis Armstrong. Este músico fue muy reconocido por ser un pionero en el género musical jazz y por sus aportes visionarios, que lo llevaron a convertirse en un ícono cultural del entretenimiento, tocando la mejor trompeta

Sus logros fueron prominentes, pero más allá de esto, Armstrong también tuvo éxito en el mundo de la publicidad. Durante toda su vida fue un asiduo comprador de Swiss Kriss, un laxante que utilizaba con regularidad para mejorar su actividad intestinal y poder ir al baño todos los días. 

La realidad era que el artista terminó haciendo publicidad gratis, por simple amor a un laxante en el que creía y que le servía para los fines que buscaba, porque este trompetista sentía cierta afición por ir al baño. Para él, esto era sinónimo de una buena salud y contribuía al buen funcionamiento del cuerpo, por lo que creía en los laxantes y les daba a las idas al baño una gran prioridad. 

 

 

Organismo depurado, sistema digestivo sano

Para que su estabilidad física y emocional estuviera equilibrada, era necesario poder ir al baño, siendo esta una acción que calificaba de sagrada. Estas creencias no nacieron solas, pues cuando era pequeño, en Nueva Orleans, su madre le educó bajo esa misma premisa, enfatizando en que era necesario crear el hábito de depurar el organismo y el sistema digestivo, para obtener buenos beneficios para la salud. Dentro de sus peculiaridades, la comida era otro de sus delirios, algo por lo cual sucumbía. 

Por su amor a la comida, los laxantes eran además un coadyuvante dietético, por lo que a pesar de que comía en grandes cantidades, podía perder muchos kilos cuando decidía seguir un régimen alimenticio para aparecer en una sesión fotográfica.

Por ello, a lo largo de su carrera se capturaron fotografías de Armstrong con diferentes pesos y contexturas, luciendo como una persona distinta entre una y otra sesión. 

Todo esto llevó al trompetista a ingerir laxantes durante largos periodos de su vida, de forma diaria. Como usaba grandes cantidades y era una persona de renombre, hacía los pedidos directamente en los laboratorios suizos, de modo que la empresa le enviaba con regularidad las cajas de Swiss Kriss.

Este producto era muy popular entre la comunidad de usuarios y todavía se sigue fabricando. A pesar de que nunca hubo un contrato económico entre la marca y el trompetista, aún se puede preguntar por él en una farmacia, señalándole como el laxante favorito de Louis Armstrong, el mejor trompetista del mundo. 

 

Laxante multifuncional

Esta alianza no económica no fue siempre así. Durante su juventud, Armstrong usó Pluto Water, que era un laxante de agua de manantial que contenía algunos extras minerales. Sin embargo, este producto resultaba poco conveniente para llevar durante los viajes. Por ello, cuando descubrió las cómodas pastillas naturales de origen suizo, se sintió atraído por sus componentes y efectividad, siendo recurrente a su uso, porque además le servían para controlar el peso.

De hecho, fue específicamente en el año 53 cuando comenzó el amor por este laxante, porque Gayelord Hauser, un dietista muy conocido de la época enaltecía este producto sueco. El trompetista lo probó y se interesó de forma casi inmediata. De hecho, le gustó tanto que fue entonces cuando se convirtió en el embajador honorario de la marca, teniendo este título desde principio de 1950. Dos años más tarde, el trompetista ya había logrado perder unos 50 kilos. Como es de suponerse, el logro de esta meta se le atribuyó al uso del laxante Swiss Kriss.

Los laxantes eran un tema recurrente en las conversaciones del trompetista, por lo que promocionaba públicamente los beneficios del producto basado en su experiencia propia. De todo aquello, el producto final fue un libro que Louis Armstrong escribió, nada relacionado con la música. De hecho, el título del texto era “Lose Weight, the Satchmo Way”, que al español se traduce como “Pierda peso a la manera de Satchmo”, uno de sus sobrenombres. 

El trompetista se convirtió en una figura del mundo “fitness” de la época, pues daba entrevistas sobre el tema y logró que muchos siguieran su régimen. Incluso una de sus tarjetas promocionales fue una foto suya sentado en el inodoro, con la frase Swiss Kriss. 

 

 

Swiss Kriss hasta en la sopa

Para Armstrong el tema de ir al baño, que podría ser un tabú para muchos, terminaba siendo un tema natural. Llegó a tal punto que no solo comentaba las virtudes del producto con sus allegados y fanáticos, sino que incluso en una ceremonia a la que fue invitado por la Familia Real Británica en Londres llevó una caja para que todos lo probaran. 

Además, habló sobre el tema en una conferencia en la Universidad de Stanford. Como si esto fuera poco, también hizo mención a los laxantes y sus beneficios en una reunión con el presidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower.

Su afición al uso de laxantes y las idas al baño como un mecanismo para una mejor salud fueron parte directa de su carrera. Incluso sus tarjetas y autógrafos los firmaba con la frase “Satch says: Leave it all behind you”, algo así como déjalo atrás. 

La muestra de ello la tiene un fan del famoso trompetista, que atesora un papel donde está la frase y que asegura que es del puño y letra de Armstrong. Durante mucho tiempo, este seguidor se preguntó el significado de estas palabras, por lo que pidió ayuda, con la finalidad de poder conocer el origen y colocar en venta el artículo. Para su sorpresa, la respuesta tenía que ver con el baño, haciendo referencia a una frase que caracterizó a Louis Armstrong, donde destacaba que cualquier ser humano merecía sentirse de una forma especial, gracias al logro de una buena limpieza del estómago.

 

Última actualización: 20.08.19

 

Los amantes del jazz deben conocer a Miles Davis, quien con sus melodías transformó este género. Además, este norteamericano conquistó al público en 1959, al vender más de cuatro millones de copias de su disco Kind of Blue. Su carrera y talento estuvieron acompañados de hostilidad racial, sin que esto impidiera que se consagrara entre los mejores del mundo.

 

60 años han pasado desde que el disco del jazz “Kind of Blue” de Miles Davis se convirtiera en un hito de la historia musical estadounidense y mundial, logrando vender más de cuatro millones de copias y adquiriendo el título de “el disco más vendido en la historia del jazz”.

Puede que esto se lea sencillo, pero se trata de toda una proeza, años de esfuerzo y sacrificio, haciendo frente a discriminación racial e incluso maltrato policial. Todo para llegar a conseguir el tan anhelado éxito que obtuvo gracias a su obra maestra.

Todo comenzó un día de marzo de 1959, cuando siete músicos, entre ellos Jimmy Cobb, Bill Evans, Wynton Kelly y Miles Davis, entre otros, se reunieron para grabar. El día no tenía nada de espectacular, pues todos ellos ya estaban familiarizados con las grabaciones porque hacían sesiones intensas, pero cortas, varias veces al año. Según se sabe, con el trabajo de toda una tarde de grabación podían crearse varios álbumes, que luego la discografía lanzaba al mercado durante el año. 

Lo que comenzó aquel 2 de marzo pasó a ser el disco más vendido en toda la historia de este género musical. Se trataba de una proeza admirable, pues el disco logró encabezar durante décadas el primer lugar en las encuestas de los mejores discos de jazz. 

Aunque Miles Davis era la cabeza que figuraba, la banda estaba integrada por Cannonball Adderley en el saxo alto, Bill Evans en el piano (menos en un tema, donde Wynton Kelly ocupó dicho lugar), Jimmy Cobb en la batería, Paul Chambers en el bajo, John Coltrane en el saxo tenor y Miles Davis en la trompeta.

Estos músicos crearon juntos los temas Freddie Freeloader, Flamenco Sketches, Blue in Green, All blues y So what, cinco de las más grandes canciones que destacaron y continúan causando furor por sus sonidos, mezclas y melodías de todos los instrumentos. No era que Miles Davis tuviera la mejor trompeta del mercado, sino que su capacidad natural y pasión por la música lo llevaban a producir sonidos conquistadores. 

 

 

Las condiciones de la grabación

Aunque como grupo crearon sonidos inigualables, en el momento de la grabación, los músicos pasaron por un mal momento a nivel interno. Según algunas historias, había ciertos roces entre los integrantes. 

Para finales del 58, Evans había dejado el piano. Por otro lado, los dos saxofonistas que integraban el grupo habían alcanzado notoriedad, por lo que buscaban ser independientes. Mientras tanto, Adderley estaba pasando por un momento de agotamiento, cansado de dirigir las giras.

A pesar de todas estas fisuras, los músicos juntos tenían una química innegable que se podía apreciar con solo escuchar sus melodías, llegando a su cúspide en las dos sesiones de grabación que resultaron en Kind of Blue.

Para las grabaciones no hubo ensayos, pues Miles Davis no disfrutaba dando indicaciones a los músicos. De acuerdo con lo que se desprende de la versión de los involucrados, específicamente de Bill Evans, el resultado del disco fue natural, sin regrabaciones. 

Al parecer, fue la primera versión de cada tema lo que llegó al disco. Sin embargo, este mito fue derribado por el crítico Ashley Kahn en uno de sus libros, afirmando que no todo fue tan perfecto, por lo que sí hubo regrabaciones y segundas tomas de audio.

En lo que respecta a este disco, tuvo algunas influencias de producciones anteriores y hubo inspiración en el Ballet Africaine. Así que Davis se aventuró a buscar sonidos de tambores y otros tantos, convirtiéndose esto en un dolor de cabeza por no conseguir los acordes. 

De hecho, mientras muchos aplaudían la obra de Davis, para él había sido un gran fallo. Llegó a comentar que el disco no logró conseguir lo que se proponía como músico.

No obstante, para los conocedores de música y amantes del jazz, Kind of Blue está lejos de ser un fracaso. Se trata de un disco con muchas influencias que van desde lo clásico, a lo popular y lo exótico. Esto se logró gracias a que Davis optó de manera exitosa por el minimalismo y los silencios, dejando a un lado las extravagancias.

Al respecto, Quincy Jones explicó que se trata de un disco mágico, donde hay sonidos inmortales obtenidos por Miles, con bases rítmicas, solos, intervenciones y compases, que permitían a cada uno de los artistas involucrados destacar de forma individual. 

 

 

El álbum y las pistas 

En relación a los nombres de las pistas y del álbum, eran seleccionados a veces sin mayor premeditación. Para los primeros discos, la compañía discográfica seleccionó juegos de palabras con su nombre Miles, como Milestones o Miles ahead. Sin embargo, para este producto se buscó una frase poética que hacía referencia al estilo musical y a la melancolía.

El disco contaba con toques de tristeza que acompañaban los sonidos, ya que para ese entonces los músicos atravesaban por situaciones difíciles como las adicciones, racismo e incluso la incomprensión. 

 

La banda perseguida

En las giras hubo momentos complejos en los que la policía les perseguía como a bandidos, buscando drogas y a veces encarcelándoles. Incluso, ya teniendo el reconocimiento y fama, algunos integrantes de la banda fueron víctimas de persecución. Unos días antes de entrar a la grabación, la policía irrumpió en una presentación que tenían en Filadelfia, haciendo una redada en busca de drogas, como una excusa para detener a dos de los integrantes,  Jimmy Cobb y John Coltrane.

Al no dar con lo que buscaban, los agentes comenzaron a requisar a Davis de una forma poco adecuada, por lo que el trompetista se bajó los pantalones y pidió que lo revisarán internamente para ver si lograban conseguir las drogas que tanto ansiaban, solo que les pedía que lo hicieran rápidamente, porque su intención era seguir tocando en el club. 

Sin importar esto, Miles Davis se convirtió en un grande del jazz, abriendo el camino para otros músicos. Después de este hito musical, se unió a jóvenes con quienes comenzó fusiones del jazz y rock, convirtiéndose en un artista integral, ávido buscador de nuevos sonidos y lenguajes.

 

Última actualización: 20.08.19

 

Cada 30 de abril se celebra el día internacional del jazz, una conmemoración importante para un género que solía ser descrito como anárquico por sus detractores a principios del siglo XX. Esta música nació en el seno de la comunidad afroamericana, con grandes músicos en su historia como Miles Davis, Art Blakey y Bill Evans.

 

El jazz es un género musical que se ha convertido en tendencia. Nació producto de la influencia de la cultura afroamericana. De allí que muchos de sus exponentes sean de piel negra. Sin embargo, ha tenido influencia de diferentes tradiciones sonoras y se ha convertido en un lenguaje musical, al ser tocado por artistas de cualquier origen, siendo los negros quienes mayor aporte han hecho en su historia. 

Se trata de un género tan importante que incluso tiene un día internacional que se conmemora todos los años, el 30 abril, cuando millones de fans alrededor del mundo celebran el jazz, que se ha convertido en tendencia musical de jóvenes y adultos.

 

Excavando en la historia 

Aunque a la fecha parece inconcebible, el jazz no siempre fue un estilo musical aceptado. De hecho, era descrito por sus detractores a principios del siglo XX como un cúmulo de sonidos anárquicos y sexualmente insinuantes, siendo considerado de poca clase porque venía de los negros, muchas veces sin partitura y, aunque un niño tuviera la mejor trompeta, no era bien visto que se dedicara a tocar jazz. 

El jazz es una música relajante que genera sensaciones provenientes de diferentes estímulos auditivos. Tiene notas imprevistas, que sorprenden y que hacen cuestionar si suenan bien o no, pero que al cabo de unos segundos bajo su encanto, alcanzan su máxima belleza, haciéndose agradable al oído, siendo piezas que pueden durar eternamente, sin llegar a cansar. El Mail on Sunday lo describe como: muchos hombres en un escenario tocando cada uno de ellos una canción diferente, pero que, en realidad, es la misma. Allí reside su encanto. 

No hay forma de entender este género, por mucho que se excave en la historia y que se busque sobre sus pioneros e inspiración. Para conocer el jazz, hay que sentirlo. Para algunos la vida debe ser como el jazz, improvisada. Algo similar solía decir George Gershwin y a él se unieron otros como el baterista Art Blakey, quien lo definía como la música que quitaba el polvo de la vida diaria. Todas esas frases poéticas surgieron de lo profundo del ser, desde el sentimiento del género. 

A pesar de que muchas cosas que envuelven al jazz podrían creerse o calificarse como delicadas, sus músicos no lo eran tanto. Por el contrario, estos artistas solían ser desorganizados, desobedientes y sin una pieza fija, ya que no podían tocar lo mismo en dos oportunidades, pero eran unos grandes creadores de sonidos y música en general. 

 

 

Vicios y peleas, pero un gran estilo musical

Las historias de los músicos están llenas de anécdotas referidas a problemas de diversos tipos, de modo que pocos de los pioneros tuvieron una historia intachable. Lo común, quizás por ser negros a principios del siglo XX, eran las persecuciones, peleas, adicciones y discusiones con la policía. Chet Baker cayó de una ventana en un hotel en Holanda, tiempo después de una paliza que recibió unos días antes.

Asimismo, en la autopsia de Charlie Parker, los médicos calcularon que el hombre tenía unos 60 años, cuando en realidad su edad era 34. Esto debido al estado de su organismo, producto de los efectos del alcohol y las drogas. 

Billie Holiday, por su parte, fue víctima de las drogas, así como de hombres violentos, pero también fue defensora contra los linchamientos a negros y los ahorcamientos. Todo esto llevó a que la historia del jazz sea también la historia de la libertad. 

Esta música era libre y ponía a bailar a más de uno. Todavía hoy es un referente en contra del racismo, porque se califica como la gran música negra.

El jazz es concebido como un símbolo de paz, que reduce tensiones entre las personas, los grupos y las comunidades. Además, la UNESCO alega que fomenta la igualdad de género y promueve la innovación de los artistas al estilo musical a través de la improvisación y la integración de diversas culturas musicales tradicionales, para adecuarlas a la época moderna. Se estima al género como un tipo de música que acaba con las barreras sociales y permite abrir campo a la comprensión y tolerancia. 

Asimismo, se acentúa el hecho de que el jazz promueve la interacción e integración de los jóvenes que tienen orígenes marginados. Por ello, también la UNESCO lo reconoce como mucho más que un género musical, asegurando que el jazz permite la construcción de sociedades menos excluyentes.  

Todo esto lleva a preguntarse: ¿qué habría sido del mundo sin los aportes de Miles Davis y su trompeta? Simplemente la vida sin el jazz es inconcebible. Este hombre de ascendencia afroamericana se convirtió en una estrella y permitió que muchos otros entraran al género, sin importar el color de su piel. Ya no importaba ser blanco o negro, pues sólo bastaba el talento. 

En el jazz hay de todo, desde grandes nombres que tienen importantes álbumes y han triunfado en la escena musical, hasta jóvenes que se unen para hacer música en una pequeña habitación, sin mayores pretensiones, pero que disfrutan las melodías. Así como otros que tocan en bares y locales nocturnos, mientras los comensales se distraen y solo escuchan su música al fondo. 

 

 

Una anécdota 

Una cliente que estaba en el Village Vanguard de la ciudad de Nueva York, pasó a la historia sin siquiera saberlo. Una noche del año 61, mientras estaba compartiendo unas copas con amigos, tres músicos subieron a la tarima. Se trataba de uno de los mejores pianistas de todos los tiempos, Bill Evans, el baterista Paul Motian y el bajista Scott Lafaro, quien falleció un mes después. 

Los clientes siguieron tomando sus copas, disfrutando y escuchando la música de fondo, al tiempo que el trío continuaba creando maravillas musicales en escena. Entonces, justo cuando el grupo terminaba de tocar el tema I loves you Porgy, exactamente en el minuto 5:21, entró en la grabación una risa de una mujer, que quedó grabada y pasó a la historia de forma enigmática.

 

Última actualización: 20.08.19

 

La historia del jazz tiene muchos trompetistas que fueron talentosos y que cambiaron la concepción de este género musical, entregando sus ideas y ritmos para consolidar una tendencia que se asentó hace muchos años atrás. Uno de ellos, aunque hoy no tan reconocido, fue Clifford Brown, quien a pesar de haber fallecido a sus 25 años, logró grandes proezas en su carrera.

 

Nacido en Wilmington, Delaware, el 30 de octubre de 1930, Clifford Brown fue un trompetista que comenzó su carrera musical desde muy joven. A los 15 años inició su amor hacia la trompeta, un instrumento que lo llevó a ser reconocido en aquella época y al que dedicó su vida.

Aunque al día de hoy Brown no es tan reconocido, su talento podía equipararse a la altura de los grandes del jazz como Miles Davis. A los 18 años de edad, este joven tocaba de forma convencional en algunos bares y sitios nocturnos de Filadelfia, donde comenzó a darse a conocer, con críticas positivas sobre su estilo y destreza con la trompeta.

Dentro de sus inspiraciones musicales, Fats Navarro fue una sus principales influencias. A pesar de que la música y el jazz eran su pasión, este joven también se interesó en la parte académica, ingresando a la Universidad de Maryland para estudiar matemática, pero para junio de 1950 sufrió un serio accidente automovilístico que lo llevó a distanciarse de los estudios y escenarios por un corto tiempo. 

Sin embargo, dos años más tarde, en el 52, Clifford grabó lo que sería su primer sencillo, en una actuación donde compartió créditos con Chris Powell’s Blue Flames, un grupo de Rythm & Blues.

Un año después, colaboró con Tadd Dameron y, entre los meses de agosto a diciembre del año 53, hizo una gira por Europa con la Big Band de Lionel Hampton, de modo que para entonces, ya forjaba su carrera y se codeaba entre los mejores del mundo del jazz.

Incluso, durante esta gira por el continente europeo lideró algunas sesiones de grabación, acompañado del saxofonista Gigi Gryce. Su talento no tenía límites. Algunos expertos y conocedores del género musical llegaron a compararlo con figuras prominentes y de mayor trayectoria como Miles Davis y Dizzy Gillespie. 

 

 

Un artista versátil

A pesar de que su carrera no fue tan extensa como la de otros trompetistas, su talento con este instrumento lo llevó a ser una figura de renombre en géneros como el Bebop y el Hard bop, con melodías cálidas y una gran astucia para improvisar. Esta característica le valió al trompetista para ser versátil, siendo un genio en la creación de sonidos, pero también en la interpretación de baladas con melodías exigentes de estilo Jam sessions, que eran una especie de improvisaciones musicales, entre un grupo de artistas, sin ningún tipo de práctica o ensayo, más allá del fluir de la música. 

Para el año 54, grabó varios solos para para el quinteto de art Blakey. Sin embargo, fue a mediados de este año que fue reconocido en su corta carrera, por haber creado uno de los más prominentes quintetos del Hard Bop, junto al baterista Max Roach. En este grupo hubo una mezcla de sonidos inigualables que se encontraban con pianos, fraseo y vibratos. Este grupo tuvo una buena receptividad del público y grabaron algunos trabajos con la disquera Emarcy. 

Esta banda suele ser conocida y recordada como pionera y se mantuvo en los escenarios con integrantes como Harold Land, que luego fue reemplazado por Sonny Rollins en el saxo y otros prominentes músicos de la época. 

El año 54 fue uno de los mejores de su carrera, porque además de todos los logros de grabación y contratos, así como de presentaciones, fue seleccionado como la nueva estrella de la trompeta, título que obtuvo tras los votos de suscriptores de la revista Down Beat. 

Con solo 25 años, Clifford Brown o, Brownie, como también era conocido, había alcanzado el estrellato con su gran talento musical y naturalidad para tocar la trompeta. Sus melodías eran genuinas. Brown podía usar la mejor trompeta, pero era su técnica y fraseo melódico lo que le permitió ser considerado uno de los grandes.

 

 

Una carrera que termina

A diferencia de otros músicos, Clifford Brown no ascendió más en su carrera artística, porque la muerte lo sorprendió el 26 de junio de 1956, pues al igual que unos años atrás, Brown sufrió otro accidente automovilístico, solo que este le quitó la vida.

En el fatal accidente, también fallecieron el pianista de su quinteto Richie Powell y su esposa. Antes del momento de la colisión, el músico se encontraba tocando en un Jam Session en Filadelfia. De hecho, solo un par de horas antes de su muerte, grabó algunas canciones que quedaron para la posteridad y que mostraban su gran talento con la trompeta. 

Muchos lamentaron su muerte. Aún hoy, quienes han podido escuchar su estilo, reconocen que el artista tenía una calidad y talento que no se ve en cualquiera. En este sentido, el trompetista de nacionalidad argentina Gustavo Bergalli ha expresado en algunas ocasiones que Clifford era bueno para muchas disciplinas, tenía una mente adecuada para la matemática y era extraordinario ajedrecista, pero en definitiva, se le catalogaba como un cerebro con sentimiento, ya que era capaz de tocar baladas que producían diversas sensaciones. 

Además, el libro Historia del jazz también hace referencia a este hombre. En este texto, se relató que la técnica de Clifford conquistó a Charlie Parker, asegurando que podía hacer solos con un gran sentido y a velocidades que muchos creerían imposibles. 

A pesar de su muerte, tuvo influencia en los trompetistas siguientes del siglo XX. Incluso, algunos de los que figuraban durante los mismos años que estuvo activo, también dejaban claves de estilo muy similares a los de Clifford. Al día de hoy, artistas como Terence Blanchard, Roy Hargrove y Wynton Marsalis, entre otros, lo recuerdan y nombran como una inspiración y referencia para su música. 

A juicio de muchas personas conocedoras, fue su muerte lo que impidió su ascenso, pero aseguran que de haber vivido más años, su fama pudo haber ascendido tanto como la de Davis o Gillespie.